Mi paz os dejo, mi paz os doy.

“Vel iniquissiman pacem iusissimo bellum anteferrem” (Preferiría la paz más inicua a la más justa de las guerras) CICERÓN. Las alianzas políticas surgen entre movimientos políticos que se creían irreconciliables bajo el discurso de “Todos contra la guerra. Todos hacia la paz.” Vemos de todo un poco en este maremágnum de candidatos presidenciales. Un presidente que fue Ministro de Defensa de un expresidente que es Senador electo que a su vez tiene un candidato al que quiere hacer presidente con...


“Vel iniquissiman pacem iusissimo bellum anteferrem”
(Preferiría la paz más inicua a la más justa de las guerras)
CICERÓN.

FABIAN LÓPEZ SALEME
Las alianzas políticas surgen entre movimientos políticos que se creían irreconciliables bajo el discurso de “Todos contra la guerra. Todos hacia la paz.” Vemos de todo un poco en este maremágnum de candidatos presidenciales. Un presidente que fue Ministro de Defensa de un expresidente que es Senador electo que a su vez tiene un candidato al que quiere hacer presidente con la ayuda de una señora que también fue Ministra de defensa del expresidente Senador electo que aspira en cuerpo ajeno. Que complejo.

Las encuestas muestran un hombro a hombro hombro entre un Presidente Candidato que se la juega por la paz que a su vez fue Ministro de Defensa del Expresidente, ahora Senador, que se la juega por la guerra. Las campañas electorales para la presidencia se caldearon. Acusaciones entre viejos aliados políticos que se vuelven enemigos en su lucha por el Palacio de Nariño deja un sinsabor en nuestra historia política.

En el ejercicio de la política debe haber opositores serios y comprometidos. La oposición debe ser ideológica y no personal, de lo contrario sería venganza, y cuando se confunden estos dos conceptos, se desemboca, irremediablemente, en guerra.

La legitimidad que le da los votos al gobierno se la da la ley a los partidos que hacen oposición. La oposición es tan importante en una democracia como el mismo ejercicio del poder. Una oposición seria, garantizada y protegida, significa, entre otras cosas, una participación real de las minorías en el ejercicio del poder político y un control del mismo en el accionar de los dirigentes electos.

No obstante, cuando existe un objetivo en común tan grande como es el proceso de paz, lo más sensato es dejar las diferencias a un lado y proceder conforme lo indica la salud nacional, para continuar después con las confrontaciones ideológicas dentro de un ambiente libre de conflicto armado. Yo le apuesto al proceso con Las F.A.R.C. No porque crea que es la solución de fondo a nuestros problemas sociales. Pero creo que es un primer paso, siempre y cuando no cometamos los mismos errores del pasado. Los acuerdos que se consigan deben ser respetados por ambas partes.

Y si alguno de los extremos de la negociación no se cree capaz de garantizar el cumplimiento de los pactos conseguidos, que lo manifieste de una vez para no caer en desgastes inoficiosos.

La paz no sólo es evitar que un niño llore sobre el cadáver de su padre policía, porque esto es tan inhumano como la madre que llora sobre el cadáver de su hijo que murió por el mal servicio de nuestro Sistema de Salud.

El primero es víctima del conflicto armado, el segundo es víctima de la desorganización social del estado y ambos fenómenos, igual de inhumanos, generan violencia. Para hablar de paz debemos evitar ambas situaciones, de lo contrario no estamos frente a un proceso de paz, sino, de negociación del conflicto armado, que son dos cosas diferentes.



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