Mendigos de Amor

Por: Marta Sáenz CorreaLa dependencia afectiva es una de las formas más comunes de arruinar la vida de las personas, como toda dependencia, el amor desmedido lleva a la alienación y la enajenación. Por eso, quien mendiga afecto se entrega por entero a una persona y queda a merced de sus deseos y caprichos, olvidándose de sí mismo y atentando contra su propia dignidad, afirma el Padre Alberto Linero en su libro: “No mendigues amor”. Para algunos, mendigar amor se...


Por: Marta Sáenz Correa
Por: Marta Sáenz Correa
La dependencia afectiva es una de las formas más comunes de arruinar la vida de las personas, como toda dependencia, el amor desmedido lleva a la alienación y la enajenación. Por eso, quien mendiga afecto se entrega por entero a una persona y queda a merced de sus deseos y caprichos, olvidándose de sí mismo y atentando contra su propia dignidad, afirma el Padre Alberto Linero en su libro: “No mendigues amor”.

Para algunos, mendigar amor se ha vuelto la mejor forma de conseguir que las personas y sobre todo a la que se ama, respondan con algo de afecto. Estas personas están dispuestas a aceptar o soportar todo, se desvalorizan, se degradan al extremo con tal de no perder a la persona que les juro amor eterno. Qué barbaridad!! Son personas que sufren y que terminan en un círculo de dolor muy dañino para ellas. Los mendigos de amor, olvidan que merecen respeto, aprecio y amor por ser únicos e irrepetibles.

Es normal que cuando se da una ruptura, o nos manda para la PM, como se dice en la cotidianidad, la persona se sienta sola, sin autoestima, atada al pasado, confundida, abatida, descontrolada, pero ello no justifica, que se siga arrastrando ante esa persona que nos ha dicho que no, o que simplemente nos ha dejado. Es muy cierto que es una dura experiencia, dado que se le aposto tiempo y atención.

En situaciones de separación, es necesario trabajar en un proceso de sanación que tenga en cuenta todas las dimensiones que forman parte esencial de la realidad humana, lo emocional, lo afectivo y lo espiritual. Lo anterior puesto que la ruptura obliga darse cuenta que el ideal que se había trazado no se pudo lograr. Ese ideal surge del amor mismo, porque todos amamos pensando en la eternidad, nadie ama con fecha de vencimiento, es claro que todos construimos las relaciones de pareja con la esperanza y con el deseo de que la relación sea para toda la vida.

Qué hacer? las personas que han vivido esta experiencia, deben tener claro que la vida sigue, y tienen que continuar adelante, no pueden echarse a morir, tendrán que construir el duelo de la perdida, aceptarlo, aceptar que no se realizarán los planes que soñaron y orientar su vida en otro sentido. Finalmente, redescubrir los grandes valores que quedan en la vida, seguir creyendo, luchando, y jalonar la vida hacia otro ideal.

Lo importante es mantenerse en pie, ser fiel a sí mismo, y estar determinado a no suplicar compañía de alguien que no quiere hacer parte de nuestra vida. Es comprender que la vida está matizada por situaciones difíciles y duras, pero que estas no son las únicas y podemos salir adelante. Es imperativo tener claro que nadie va a tomar decisiones de vida por ti, y jugar el rol de víctima no es el camino, trabaja en fortalecer tu voluntad y deja de mendigar amor.

Buscar ayuda terapéutica en el momento del duelo, y apoyo en la familia y amigos es la mejor de las decisiones; priorizar espacios de reflexión, recreación, y esparcimiento se hace necesario. Walter Riso afirma que cultivar las redes de amigos en estos momentos de crisis, proporcionan sistemas de apoyo para lidiar experiencias difíciles de la vida, lo cual ayuda a generar la serotonina neurotransmisora que ayuda a combatir la depresión y proporciona sensación de bienestar. Igualmente hay que trabajar en la independencia, porque un amor obsesivo es empalagoso, no tiene límites y con el tiempo genera aversión.



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