Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Los valores de una marca son su estilo de pensar

Opinión/ Por Marcos Velásquez FOCUS El discurso contemporáneo  Hoy se ha de responder, más que cuestionar.  El tiempo está medido en la capacidad de la producción, antes que en la evaluación del proceso y la consistencia del producto. El mercado pide hechos, soluciones y continuidad. ...


Opinión/ Por Marcos Velásquez

FOCUS

marcos velasquezEl discurso contemporáneo

 Hoy se ha de responder, más que cuestionar.  El tiempo está medido en la capacidad de la producción, antes que en la evaluación del proceso y la consistencia del producto.

El mercado pide hechos, soluciones y continuidad.  Los momentos de verdad no dan pie para evaluar lo que ocurre.  Se tornaron en la alarma de lo que se tiene que expulsar, remplazar o corregir.

El discurso contemporáneo profesa lo ligero, lo fácil o lo práctico.  Esto procura una homogenización de lo material, dando pie a que todo sea sustituible.  Hoy tenemos más preocupación por la reposición que por la adquisición.

La presente dinámica se ha desplazado, por los efectos del discurso, a los actos humanos, dando pie a que el estilo de pensar del imaginario social equipare los procesos humanos con el modo de funcionamiento de una máquina.

A ello se le denomina automatismo o mecanización, donde la programación de unos procesos permiten que la maquina los repita por sí sola sin ningún tipo de contradicción.  Una orden para millones de resultados de la misma indicación. No hay cuestionamiento, sólo ejecución e idéntica respuesta.

Los estilos de producción pretenden equiparar los actos humanos a la respuesta de la máquina.  Sin embargo, el mercado está compuesto por seres humanos, los cuales, si bien buscan un producto o servicio, también demandan atención, dado que el lenguaje exige que para que haya un lazo con el otro exista un significado.

El mundo simbólico es el mundo donde nos movemos los seres humanos, por eso hablo del sujeto del lenguaje, el que necesita en la relación al otro construir sentidos para que pueda existir el lazo.  En otras palabras, lo que no significada nada, no tiene sentido, por tanto no existe.

Los valores de la marca personal

 En marca personal el sentido que le damos a nuestro talento, y las bases de éste, están reflejadas en los valores de mi marca, los cuales se evidencian en mis actos, lo que produce el contacto con el otro o el rechazo de éste.

Una máquina no tiene valores.  Ella vale pero no valora.  El sujeto tiene <<creencias profundamente arraigadas de que ciertas cualidades son deseables>> (Blanchard y Stoner, en ¡A todo vapor!), ellas son entonces los valores con los que afronta un sujeto su mercado meta.

Los valores de una marca logran la identificación de sus consumidores con la marca, gracias al mundo simbólico.  Por tanto, los mercados se pueden segmentar en marca personal según los valores con los que se identifican los consumidores con sus marcas.  A valores sólidos, identificaciones fuertes.

Si una marca personal no tiene valores, no trasmite deseo.  “Creer es crear”: ¡dígame en qué cree usted y le puedo decir qué está creando!

El primer valor por antonomasia en una marca personal ha de ser el del respeto: el respeto por uno mismo.  Si un sujeto no se respeta, no se valora a sí mismo, no tiene nada que ofrecer a sus consumidores.  Quien se valora sabe lo importante que es el otro para la evolución de su marca, la sostenibilidad de su visión y la consolidación de su deseo en el ocaso de sus días.

Por ello, quien piensa, hace y dice con claridad, en sus actos refleja el equilibrio de su ser.  Una máquina se daña, se descompone o se remplaza.  Un sujeto se desequilibra, aprende la lección y rehace sus pasos con la madurez adquirida en la experiencia.

Resalto esto por lo que ya he planteado: a día de hoy el discurso quiere equiparar las marcas personales con máquinas.  Mientras una máquina es un tangible, una marca personal es un intangible que siempre está en evolución, una cualidad de la marca personal que no se ha de olvidar, aunque el discurso insista en desdibujar.

Los valores de la marca son su creencia, su estilo de pensar, su soporte en el momento más complejo, el cual es a lo sumo, cuando el mercado y los consumidores no entran en los procesos de identificación por las tendencias o las modas del momento.

Ello permite tener presente que los valores son principios rectores que ayudan a sostener la visión de la marca y sobre todo, su misión, con el objetivo de no ceder en lo que la marca personal le ofrece a su mercado.

Puede sí ayudar a que ésta entre en procesos de innovación, mas no en traicionar su deseo, el cual es con el que se identifica el consumidor cuando encuentra en ella la satisfacción de su necesidad.

marcosvelasquezoficial@gmail.com

Twitter: @MARCOS_V_M



¿Qué opinas de esto?

¿Qué opinas de esto?