Los políticos … ¿nacen o se hacen?

Por: Róbinson Nájera Galvis


Los funcionarios elegidos popularmente, coronando casi el primer cuarto del Siglo XXI, deberían estar dispuestos a aprender que una vez posesionados en sus cargos, ya dejan de pertenecer a un sector determinado para convertirse en la persona que velará por el bienestar de toda la comunidad en general. ¡Imagínese! ¿Quién puede estar en contra de un Presidente, Gobernador o Alcalde que de entrada demuestre que su objetivo es gobernar para todos y con los más capaces? Sería un logro para la humanidad que siquiera la mitad de los jefes de Estado actuara de esta manera.

Las realidades exitosas nacen de un sueño, dicen. Por tal motivo, cada vez más trato de soñar despierto con la idea de que en la tierra se multiplicará esta clase de políticos humanistas, pero lamentablemente en cada despertar, la canción de Cornelio Reyna: “Me caí de la nube en que andaba” vuelve a herirme los oídos, porque la política como ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas hace rato dejó de existir, pues la misma gente del común le echó tierra al cadáver, vendiendo su voto y afirmando que el gobernante que sale de su puesto con los bolsillos vacíos “es un pendejo”.

Ante el fracaso de un gran número de gobernantes en el mundo y especialmente en nuestro país, cabe preguntar: ¿Qué está pasando? ¿Los políticos nacen o se hacen? Y cada persona que desee que esto cambie, al menos debe tratar de buscar respuestas. Al respecto, creo que los políticos como en las demás profesiones deben tener un alto porcentaje de vocación y buscar una buena preparación, es decir, pulirse al máximo en lo que les gusta. Pero en Colombia para gobernar no se necesita nada de eso, sino hacer los mandados como diga el jefe y caerle bien a los que ponen el billete.

Los políticos, como en otras profesiones, deberían formarse en la escuela y en la universidad, profundizando en una pedagogía para la vida, evitando que lleguen a convertirse en un peligro para la sociedad, como está sucediendo con el actual  manejo del Covid-19, en donde médicos como Sergio Isaza y Carolina Corcho Mejía, presidente y vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana, respectivamente, han estado llamando la atención para que los gobernantes actúen como verdaderos estadistas y no como escuderos de sus partidos, lo que puede representar la pérdida de muchas vidas.

Afortunadamente, en estos días aciagos, en la televisión están mostrando niños inteligentes que parece que no han sido pringados aún por este basurero en que los políticos quieren convertir a Colombia. Uno de ellos es Francisco Vera Manzanares, que a sus 11 años se autodenomina líder ambiental, y en medio de su sonrisa nítida y transparente, va armando su discurso en torno a la necesidad de conservar el medio ambiente. Un día tuvo la osadía de llegar al Congreso a pedirle a los senadores que legislen para la vida, es decir, en contra del fracking, de los plásticos de un solo uso y del maltrato animal, entre otros.

Francisco dice que no es de izquierda ni derecha ni de centro, sino que parece un demócrata dándole con esto una lección a los gobernantes hacedores de mandados. Detrás de la confesión de que quiere ser presidente de Colombia para generar un cambio en favor de la vida, le llegaron las primeras amenazas. Sin duda, se muestra como un líder con vocación y deseos de prepararse. Ojalá no lo maten o la sociedad no lo corrompa, como bien lo dijo Jean-Jacques Rousseau.



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