Los litigantes

Por; Javier De La Hoz Rivero


Cuenta la historia que el primer abogado del planeta fue Pericles (c. 495 a. C.- 429 a. C.) un tremendo orador considerado por muchos como el principal estratega griego, le llamaban el Olimpo por la forma excepcional, con la que atrapaba al público a través de su oratoria. Este abogado gracias a su prodigiosa elocuencia sumada al prestigio que había ganado, lo llevó a convertirse en la primera autoridad en Grecia hasta el día que murió. Luego de Pericles, millones nos inclinamos por ejercer la profesión que tanto nos apasiona, ser abogado trae consigo situaciones excepcionales, unas muy satisfactorias, otras muy dolorosas, decepciones y mucho más, no obstante, quienes decidimos estudiar esta profesión y luego ejercerla, en su gran mayoría tenemos claro la gran responsabilidad que recae sobre nuestros hombros.

Tengo el enorme privilegio de ser la tercera generación de abogados en mi familia, esto obviamente marcó mi vida profesional, desde los 10 años leía los expedientes a mi abuelo abogado porque perdió la vista, ¡el viejo litigaba! entonces ¿qué otra vocación podía desarrollar? sin duda la de abogado litigante.

Quienes tomamos la decisión de ejercer la profesión como litigantes tenemos claro lo que entraña esta tarea, no obstante, en nuestro país el señalamiento y estigmatización de parte de ciertos personajes que se apropiaron por muchos años de la opinión pública ya rebasaron los límites de la legalidad. No es casual que cada tanto los vemos rectificando sus “opiniones”, sin duda su interés es dañar el buen nombre de quienes decidimos ejercer la profesión como litigantes y que no comulgan con las ideas que dicen defender.

Hizo carrera en nuestro país un argumento violatorio de las mínimas garantías constitucionales de los abogados litigantes, y es confundir al abogado con el cliente o con los intereses que representa. Nada más bajo y violatorio de los derechos humanos que ese tipo de argumentaciones, si señores, los abogados también tenemos derechos humanos al igual que las personas que representamos independientemente de la ideología política que se profese.

En el año 1990, el octavo congreso de las Naciones Unidas sobre prevención del delito formuló los principios básicos sobre la función de los abogados, donde se dijo entre otras cosas, que “los abogados no serán identificados con sus clientes ni con las causas de sus clientes como consecuencia del desempeño de sus funciones”. Representar las causas de quién consideras tu adversario político no te faculta para que señales, critiques e incluso condenes a ese abogado que sólo está ejerciendo ese derecho humano que tanto dices defender, el derecho al trabajo.

Estimado opinador, usted que admira profundamente a Jorge Eliécer Gaitán, un gran abogado litigante, ¿sabía que su última defensa fue la de un teniente del ejército, Jesús Cortés Poveda, quien asesinó al periodista Eudoro Galarza Ossa, quién había sido director del diario La Voz de Caldas? El representado de Gaitán le disparó por cuanto el comunicador se negó a rectificar una información publicada. Gaitán alegó que el militar actuó en legítima defensa de su honor mancillado y logró la absolución… ¿Qué diría usted hoy día de esto?



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