Los elementos de protección personal frente a la reactivación gradual de la economía

Por: Guillermo Montiel Payares*


El Ministerio Colombiano de Salud en Alianza con el Instituto Nacional de Salud (INS) emitieron un documento adaptado de Rational Use of Personal Protective Equipment for Coronavirus Disease escrito por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el cual se detalla una  lista de Elementos de Protección Personal (EPP) recomendados para personal de salud según el área de atención para atender la pandemia originada por el SARS COVID-19.

En ese sentido, y gracias a las normativas inmersas en el Sistema Obligatorio de la Garantía de la Calidad (SOGC), el personal que hace parte del sector salud, reconoce y entiende que el uso de los EPP no solo es imprescindible, sino que de allí, se desprenden acciones y actividades de bioseguridad reguladas desde hace más de veinte años, y como consecuencia de la Pandemia y la declaratoria del Estado de Emergencia Social, Sanitaria y Ecológica, se han visto obligados a reforzarlas, sin embargo, la prevalencia de la Cultura del Auto Cuidado, no es algo nuevo ni ajeno al talento humano que actualmente atiende la mencionada emergencia.

Existe entonces, otro sector de la economía que pretende reactivar gradualmente sus actividades comerciales a partir del 28 de abril, o al menos esas son las proyecciones, y en ese orden de ideas, los empresarios que así lo asuman deben prever, dependiendo de la actividad que desarrollen, la entrega de EPP a todo el personal (clientes internos y en algunos casos externos) que hagan parte de la Organización (entiéndase por Organización: la empresa, el negocio, la fábrica, la Distribuidora) y a diferencia de lo que algunos consideran, no basta con entregar un Tapa Bocas (mascarilla) y un “par de guantes”, realmente en esta Fase de la Pandemia los peligros a los que nos enfrentamos son mayores, no solo porque no existen datos de contagio en tiempo real, sino, que es prácticamente imposible identificar la fuente que origina la enfermedad, no sin antes dejar de mencionar la notoria escasez de los EPP y el elevado costo de los mismos, producto de la demanda exagerada.

Habiendo dicho lo anterior, e indistintamente del tipo de Contratación que cobije al personal (discusión frente a la obligatoriedad en la entrega de EPP a los contratados por Orden de Prestación de Servicios), ya sea por disposiciones legales o por humanización del servicio, invito a todos los Empresarios pequeños, medianos y grandes, que tienen en su pensamiento reiniciar las actividades después del 27 del mes en curso, a que analicen a fondo la situación y determinen si realmente amerita el riesgo, si justifica exponer al activo más valioso de la Organización a una enfermedad que no distingue estrato, raza o idiosincrasia, si es realmente necesario afectar la salud mental y la tranquilidad de aquellos que obligatoriamente tienen que trasladarse en transporte público (con la respectiva preocupación de los que quedan en casa), a preguntarse primeramente si se cuenta con suficientes  Elementos de Protección Personal  (guantes de nitrilo, tapa bocas N95, monogafas, batas manga larga antifluidos, polainas y gorros desechables) para cubrir el resto de días que demore esta emergencia manifiesta, a identificar los procesos de desinfección que se deben realizar diaria, cíclica y sistemáticamente en la infraestructura o locaciones (Hipoclorito de Sodio, Clorhexidina, Glutaraldehido, Alcohol Etílico Antiséptico), a revaluar la matriz de peligro y el Reglamento Interno de Higiene Salud y Seguridad en el Trabajo, a que evalúen de manera sensata los costos adicionales que implica, no solo adquirir dotación adicional (EPP COVID-19) a la ya presupuestada, sino a comparar el gasto versus los pocos ingresos que se puedan generar producto del poco dinero circulante y la notoria disminución de las ventas.

En mi caso en particular, y a pesar de hacer parte del sector salud, también me he visto afectado por el Aislamiento Social Obligatorio, entiendo como muchos, que la necesidad obliga a “volver trabajar”, sin embargo, he tratado al máximo de hacerlo desde casa y a pesar de las dificultades normales que sobrevienen del día a día, he aprendido a valorar el tiempo para compartir y disfrutar sanamente en familia, ayudando a los que me rodean a crear conciencia frente a los cuidados que de ahora en adelante debemos tener con nosotros mismos y con la sociedad, por último, solo resta decirles que ninguna vida vale más que otra, es preferible reinventarse, tal como lo dijo EinsteinLa imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación lo abarca todo”.


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