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¿Lo sabías?

Marcos Velázquez, Docente e Investigador. Opinión/ Por Marcos Velázquez. Los jueves suelen ser días tranquilos, y por lo general, alegres.  ¿Cómo no?  Si ya está próximo el “finde”, y todos en la oficina sentimos que pronto recuperaremos la libertad. Obvio que Georgette no ha desarrollado...


Marcos Velázquez, Docente e Investigador.
Marcos Velázquez, Docente e Investigador.

Opinión/ Por Marcos Velázquez. Los jueves suelen ser días tranquilos, y por lo general, alegres.  ¿Cómo no?  Si ya está próximo el “finde”, y todos en la oficina sentimos que pronto recuperaremos la libertad.

Obvio que Georgette no ha desarrollado la capacidad de sentir las pulsaciones del tiempo.  Como vive pensando en cifras, metas, objetivos, resultados, todo ello resumido en una frase: su demanda de figurar, no alcanza a percatarse de los cambios del ambiente y los tenues matices que la vida nos brinda para no desfallecer entre suspiros, por no alcanzar nuestros anhelados sueños a la velocidad de nuestros ideales, sino a la diligencia de lo real.

Yo esperaba tranquilo en la sala de juntas la llegada de todos.

No podía ser de otro modo.  Georgette abrió la puerta acelerada sin notar que las luces estaban encendidas, por ende, antes que prenderlas las apagó, lo cual la ruborizó y la tensionó más de lo que estaba.

Rápidamente corrigió su impase, para que no se notara su estado de ansiedad, sin antes mirarme de modo desobligante y decirme con su mirada enfurecida: <<¡Ahí estás pintado Mile!  ¡Gracias, muchas gracias!>>.

Hizo pasar a los clientes, quienes llegaron un poco retrasados aduciendo que había sido por cuestión del tráfico, cosa que es un poco excusa para tapar su falta de puntualidad, aunque en Montería ya se presentan en ciertas horas del día pequeños atascos.

Y por fin la anhelada reunión.

Georgette se sentó en la cabecera de la mesa, apropiada de su rol de anfitrión gerente.  Los invitados se sentaron a su izquierda, mientras yo sólo me levanté para darles la mano y saludarlos por encima de la mesa como un acto formal y no darles la relevancia que les daba ella, sentándome nuevamente a la derecha de Georgette, en el lugar que aguardaba pacientemente la espera del ejemplar con el que íbamos a negociar el plan de mercadeo.

Georgette no rompió el hielo de modo gentil sino que se puso de pie y abrió la reunión exponiendo frente a la mesa los resultados en barras que arrojaron las mediciones estadísticas del trabajo realizado, para deslumbrar al cliente y a su abogado, con cifras.

Sudando a chorros y sosteniendo el tono de su voz con dificultad para que los invitados no notaran su ansiedad, logró concluir su intervención de nueve minutos con su frase favorita: <<Por ende, ¡esto está científicamente demostrado!>>.

Georgette:   (Dirigiéndose a los invitados)  ¿Tienen alguna pregunta?

Ellos simplemente se miraron y se dijeron entre sí, meneando la cabeza, que no.

Georgette:   (Dirigiéndose a mí de modo seco y tajante)  ¡Mile!  Continúa.

Mile:   ¡Bien! Alegre día para todos nuevamente.  Como sabemos, un plan de marketing cuenta a groso modo con el análisis del mercado en relación con el producto, que en este caso es usted señor, en tanto intangible (mirando al cliente quien concentrado de modo mecánico asiente con su cabeza).  ¡Bien!  También contempla los objetivos, la segmentación del mercado al que nos vamos a dirigir o en el que nos vamos a enfocar, la revisión del proceso de flexibilidad y adaptación, como la planificación de la ejecución o el desarrollo del mismo para, con fechas concretas, poder hacer seguimiento y evaluación del mismo en el calendario.  ¿Estamos?  (A lo cual, cliente y acompañante, a asintieron con sus cabezas y Georgette aceleradísima y tratando de que el asunto avanzara más deprisa, respondió de modo seco y firme: ¡Estamos!).

¡Bueno! Antes de exponer los resultados del trabajo que hoy les presentamos, gracias a la faena de nuestro equipo interdisciplinario, quiero saber algo.  ¿Cuál es su objetivo con este plan de mercadeo, respetado joven hombre? (Dirigiéndose al cliente).

Georgette:  (Exaltada y colérica, roja de la ira y con voz seca)  ¡Mile! ¡Qué te dije!  ¿Qué haces?

Mile: Vendo un intangible, por ende requiero saber qué desea nuestro cliente para poder exponer la propuesta.

Cliente:  (Sorprendido por la pregunta que lo extrajo de sus fantaseos imaginarios y lo centró en la reunión, se incorporó en su silla, se acomodó las gafas oscuras que no se quitó al entrar al recinto cerrado, y contestó).  No hay problema Georgette, no hay problema.  Me parece bien lo que pregunta él.  Pero, el asunto es que no entiendo la pregunta, porque yo espero de ustedes que me den los objetivos de mi plan de mercadeo para posicionarme como marca en el mercado que ustedes estudiaron para mí.  Por eso no entiendo la pregunta.

Mile:  (Mirando cálidamente al cliente y haciendo caso omiso al tic nervioso de Georgette, quien hacía un movimiento inconsciente de su pierna derecha y la punta del pie, agitando la mesa y poniendo a vibrar lo que estaba encima de esta)  ¿Me recuerdas tu nombre?  ¡Por favor!

Cliente: ¡Sí, claro!  Aldo.

Mile:  ¡Gracias Aldo!  Por lo demás, espero que sepas que la raíz de tu nombre: ald,  es germánica y tiene que ver con crecimiento.  (Aldo sólo se encoje de hombros y hace un gesto de: “Me tiene sin cuidado, continúe con el asunto”).  Aldo, tu esperas que nosotros a través del plan de mercadeo te entreguemos los objetivos de tu marca personal, ¿así entendí?

Aldo:  Así es.  Por eso los contraté y para eso les pago.

Georgette:  (Afanada y a la defensiva).  Y eso es lo que vamos a entregarte querido Aldo.  No te preocupes.

Aldo:  (Un tanto inquieto por sentir que lo están involucrando de modo activo en la reunión).  Eso es lo que espero y para eso vine y para eso los contraté.

Mile: ¡Bueno, Aldo!  Nosotros hemos hecho nuestro trabajo, pero, como se trata de marca personal, hay elementos dentro de los productos indelegables, que son propios del trabajo de la forja de una marca.

Aldo: ¿Cómo así?

Mile:   Sí.  La agencia te vende el plan de mercadeo, pero la marca personal la forjas tú.  A lo sumo, el plan de mercadeo te da las coordenadas para monitorear el desempeño de la marca en el mercado y su posicionamiento, sin embargo, una marca personal tiene un discurso, y ese no aparece en el plan de mercadeo, pero sin él, el plan en sí mismo no se podrá sostener.  ¿Lo sabías?

Aldo:  ¡No!

 

Mail: marcosvelasquezoficial@gmail.com – Twitter: @MARCOS_V_M

 



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