Lo que sigue de aquí en adelante

Por: Guillermo Montiel Payares


Opinión. Mucho se ha especulado con respecto al descubrimiento de una vacuna que haga frente a la propagación del SarsCov-19… “que ya está lista, que falta poco, que las pruebas en humanos muestras trazas de éxito, que lo uno, que lo otro, y peor, lo que no es ni lo uno ni lo otro”. Si bien es cierto, que grandes laboratorios a nivel mundial avanzan con celeridad en la creación de un fármaco realmente confiable, no deja de ser irritante y preocupante la circulación de falsas noticas, las absurdas cadenas de WhatsApp y los conceptos desproporcionados de los “Eruditos Neo Epidemiólogos-Infectólogos de Redes Sociales”, que lejos de aportarle algo a la sociedad, promueven desde lo más infinito de la ignorancia científica, el uso de sustancias y elixires, que lejos de las bases farmacológicas de la terapéutica, pueden resultar lesivas y fatales en el organismo.

Tanto es así, que a diario, llegan a través de todas las herramientas tecnológicas disponibles, videos o mensajes de personas que “se han salvado” o “han prevenido el virus” ya sea con limón, con agua tibia más X sustancia, con panela y sábila, con bicarbonato y jengibre, con gotas de hipoclorito de sodio y hojas de yerbabuena y un sinnúmero de locuras adicionales, sumadas a historias surrealistas que carecen de verdad y asidero científico, no solo porque ninguna entidad acreditada lo haya confirmado, sino porque a ciencia cierta aún no hay nada definitivo para la prevención del COVID-19.

Me excusarán entonces quienes tengan confianza en alguna de las sustancias mencionadas anteriormente, cada quien asume los riesgos que lo que ingiere o consume, pero desde la práctica clínica, ningún profesional de la salud puede prescribirlas ni aseverar su funcionalidad, al menos para la actual pandemia, de hecho, muchos de ellos se han reservado el concepto de profilaxis, obteniéndose de recomendar uno de tantos medicamentos que se han vuelto de moda, no porque desconozcan las indicaciones para la cual fue creado, sino por las mismas razones mencionadas, porque a la fecha, no existe acervo probatorio de la eficacia de ellos y cualquier concepto en particular se hace basado en las condiciones fisiológicas y el entorno al que está expuesto de manera individual cada paciente, de hecho, parte de los estudios que se empezaron a hacer con la Ivermectina, son el resultado de tratamientos positivos y argumentados por especialistas médicos, mas no, porque a algún influencer o político de turno se le dio por afirmar que dicha sustancia sirve para prevenir el virus.

Por lo anterior, ante la crisis actual y después de más de cinco meses en cuarentena, considero que todo está dicho, creo que somos lo suficientemente adultos (quienes no lo sean presumo que tiene un tutor responsable) para entender que “esto va pa largo”, y que le “bendita cultura del auto cuidado” no es una simple frase de cajón, sino un estilo de vida. La vida debe continuar bajo todas las medidas de bioseguridad, la economía no se puede parar del todo nuevamente porque el hambre también es una enfermedad que trae consecuencias sociales desastrosas. Sigo sin entender las razones por las cuales nos tienen que enviar a la policía o al ejército a custodiar las calles cuando la responsabilidad es absolutamente individual, definitivamente, el problema no es de percepción sino de ignorancia camuflada de terquedad.

Qué sigue de aquí en adelante, sencillo, entender que por ahora no hay vacuna disponible y que cuando la haya, los colombianos estaremos lejos de poder adquirirla de manera inmediata, que más temprano que tarde las autoridades se van a cansar de estar cuidando a quien no quiere cuidarse. Que no debemos automedicarnos ni creer en cuanto tegua o yerbatero aparece de la nada hablando de tratamientos que son las panacea en alguna Isla Centroamericana; que el distanciamiento social siempre será necesario y que tardaremos en recuperar la confianza en nuestros amigos y vecinos; que en algún momento pasaremos por mal educados al no reconocer y saludar a quienes en la calle, por exceso de elementos de protección parecen miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios; que no todo el que tiene la temperatura aparentemente normal está libre del virus porque puede ser asintomático.

Debemos entender, que expresar alguna condición de contagio se constituye en un acto de amor y responsabilidad con las personas que nos rodean, motivo por el cual, nadie tiene derecho a juzgarnos; que, de tener la posibilidad, debemos hacernos las pruebas diagnósticas por nuestros propios medios porque las Empresas Promotoras de Salud (EPS) demostraron lo inhumanas e incapaces que son.

Finalmente, cuando todo esto pase, estoy convencido que seremos mejores personas, que habremos aprendido a valorar a nuestra familia y a disfrutar sana y responsablemente de la libertad; algunos habrán de descubrir sus talentos ocultos (cocina, carpintería, música, danza, artística, poesía, trabajo en equipo, escritura, emprendimiento y hasta expertos en redes sociales); es hora de poner realmente de nuestra parte para que lo que siga de aquí en adelante, no sean las altas cifras diarias de muertes y contagios, sino las muestras de una sociedad que puede ser ejemplo para el resto del mundo.



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