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Lo Particular del Siglo XXI

Opinión/ Por: Marcos Velásquez.


Opinión/ Por: Marcos Velásquez.

COTIDIANIDADES

Quizás me aferro aun al Siglo XX.  Creo que es natural, dado que vengo de allí.  Mi estilo de pensar se forjó en ese momento en que el mundo giraba en torno a una realidad prometedora económicamente.  Donde los que tuvimos la fortuna de estudiar sin preocuparnos por nada más, nos comprometimos tanto con la filosofía, la sociología, la psicología, la historia, la geopolítica, para intentar comprender ¿por qué somos como somos?, que no le prestamos atención a que la humanidad, en cualquier momento de su desarrollo histórico, solo se ha preocupado por una cosa a ciencia cierta: el comercio.

No importa la época.  El hombre, en su fin de sostenerse sobre la faz de la tierra, solo ha desarrollado una habilidad, la de resolver su día a día.

En su empeño, de manera empírica tuvo que descubrir una habilidad, la cual le permitió destacarse, a pesar te cumplir con sus tareas de recolección, caza y cocción de alimentos.

Para quienes vivieron esto, imagino que las cosas no eran simples, pero para nosotros, quienes estamos inmersos en la tecnología y su exponencial y desbordado desarrollo, aquello nos parece demasiado simple, por decirlo de una manera insípida e irrespetando el esfuerzo y los momentos de verdad de aquella personas.

Sin notarlo, esas generaciones se vieron envueltas en la necesidad de dejar de pensar de modo tribal y en pro de su supervivencia, les correspondió, o defenderse, o salir a buscar nuevos mundos, con tal de continuar asegurando su alimentación en un principio, después vino el afán de la expansión.

Hasta que se toparon con la necesidad rupestre de los inicios del comercio: el trueque.  El otro tiene algo que yo necesito y yo tengo algo que él quiere.

Había un equilibrio en la oferta y en la demanda, dado que se trataba para entonces, de suplir necesidades concretas, más cuando la humanidad apenas estaba empezando a poblar la tierra.

Hoy todo es diferente.  Hoy hay super población humana, por ende hay más necesidades, lo que detona todo tipo de rivalidades, produciéndose una tensión en la que los más hábiles a nivel comercial se encargan de desabastecer el mercado para construir una demanda que permita encarecer la oferta de lo que ellos poseen con el propósito de consolidar su riqueza en detrimento de la de quienes no tienen otra opción que someterse a las condiciones impuestas por el mercado.

Si leen el texto, sigo pensando desde la perspectiva del Siglo XX.  Lo particular del Siglo XXI, es que las nuevas generaciones no tienen en cuenta las elucubraciones que acabo de hacer sobre la humanidad, sus necesidades y sus políticas de mercado.

Las generaciones de hoy solo saben que tienen que desarrollar una habilidad, encontrar su nicho de mercado, comprender las reglas del juego e iniciar un proceso de producción que les permita sostener su estilo de consumo a través de las múltiples formas de ingresos que existen a partir de lo que ellos hacen y con quien se relacionan.

Por tal razón, no es extraño encontrar hoy en día, personas jóvenes a quienes no les interesa la política, pero sí la defensa del libre mercado.

Con preocupación noto que muchos de nuestros jóvenes sentados en las aulas de clase, no tienen una óptica de este estilo de pensar, dado que sus mentores no pueden ver lo que está pasando en el mundo y sus dinámicas de comercio, ya que continuan desarrollando sus discursos mirando la realidad a través de los espejos retrovisores, sin descubrir que el futuro está más allá del parabrisas que tienen en frente suyo.

Twitter: @MARCOS_V_M

 



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