Leolpoldo Arrieta Violet, el científico cordobés que se nos fue

Por: Róbinson Nájera Galvis


La propuesta de Cultura Ciudadana qué en la primera década de este Siglo, corrió de alcalde en alcalde sin ser aprobada porque sus autores: Lorenzo Quiroz, Rafael Vergara y quien aquí escribe, no tenían vínculo político con ninguno de ellos, en uno de sus capítulos proponía que los colegiales en las escuelas estudiaran la vida y obra de los sahagunenses más destacados en cualquier campo, como el deporte, la cultura, la literatura, la educación o la ciencia, lo que quizá podría ser una buena estrategia para que los educandos a manera de espejo, tuvieran una motivación y de paso aprendieran a querer lo nuestro.

La mezquindad de los alcaldes, hizo que todo quedara en el tintero, privando en cierta forma a que Sahagún y Córdoba conociera ampliamente a un sobresaliente científico sahagunense llamado Leopoldo Arrieta Violet, quien como todos los niños del Barrio el Prado jugó al trompo y la bolita al quiño, pero sin apartar jamás su vista de los libros, pasando por la Escuela Anexa a la Normal, el Colegio Andrés Rodríguez B., y luego emprender su marcha silenciosa a la Universidad Nacional de Colombia, la que lo tituló Biólogo puro y la Javeriana como Magister en Genética y Biología Molecular.

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Leopoldo como todos los coterráneos, mientras estuvo vivo, siempre regresaba a ese Sahagún del alma que nunca alcanzó a saber la importancia de su trabajo dedicado a aportar a la humanidad a través de la ciencia, porque su sencillez y la imagen que la gente siempre guardó de él, como ese muchacho buena gente, amigo de todos, de barba incipiente, sonrisa espontánea y mirada optimista, no le dejaban ver la importancia que llevaba encima. Paradójicamente, sólo la muerte descubrió en el pueblo su gran trayectoria desplegada en innumerables artículos publicados en importantes revistas científicas del País.

Leopoldo trabajó por más de 16 años en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en Tunja, donde creó la Maestría en Ciencias Biológicas y 2 laboratorios de GEBIMOL (Génetica- Biología- Molecular).

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El segundo, con el objeto de realizar estudios de enfermedades emergentes como el Covid 19. El laboratorio rápidamente fue seleccionado por Minciencias como un gran logro para ser dotado en toda su dimensión, lamentablemente después de superar el Covid, su gestor falleció. Un infarto truncó una carrera que desplegaba sus alas al viento.

Leopoldo además, dedicó su fructífera vida a muchas investigaciones, entre ellas pueden mencionarse: Esquizofrenia en el departamento de Boyacá, Aportes alimenticios de la quinua, Valores nutricionales del cactus en la alimentación humana, Estudio de enfermedades emergentes (Covid-19), Conservación de la especie de venado cola blanca. Por todo esto, hoy el laboratorio GEMIBOL, lleva el nombre del ilustre Cordobés, como un homenaje de la Universidad a la que dedicó parte de su inteligencia.

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Con la muerte de Leopoldo Arrieta Violet, desde Boyacá emitieron un comunicado que en uno de sus apartes dice textualmente: “La Gobernación de Boyacá pierde a uno de sus aliados. Él apoyó la estrategia Boyacá BIO desde el comienzo”.

El “profe” deja un legado no sólo en la universidad, sino también en el territorio. Muy conmovedor el mensaje y los homenajes para un profeta en otras tierras, mientras los cordobeses y especialmente los sahagunenses seguimos aplaudiendo por otro lado.



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