La Ley de Cero a Siempre requiere de verdaderos dolientes

Por: Eduardo 'Joche' Tous


Muchos son los motivos que me llevaron a tomar la decisión de aspirar nuevamente a la Cámara de Representantes. Trabajar por las comunidades más vulnerables, por las minorías, los campesinos, el sector productivo, el emprendimiento, las mujeres, la defensa de los derechos humanos, la paz de todos los colombianos y seguir impulsando este bello departamento llamado Córdoba, que con el gobernador Orlando Benítez Mora, por fin comenzó a tomar forma.

Aunque en eso estarán enfocados todos mis esfuerzos, tal y como lo he venido conversando con cientos de amigos, líderes sociales, madres comunitarias, jóvenes y representantes de diversos sectores que me han brindado su apoyo a lo largo y ancho del departamento desde que inscribí mi candidatura, hay un motivo en especial que llevo en el corazón y por el que también seguiré luchando.

La defensa de los derechos de nuestros niños, niñas, jóvenes y adolescentes seguirá siendo mi principal bandera, pues son ellos ni más ni menos que el futuro del país, uno que debe construirse desde el presente con cimientos fuertes, y qué mejor manera de hacerlo que garantizar su bienestar.

Como todos saben, uno de mis principales logros en el Congreso de la República fue que la estrategia De Cero a Siempre, se convirtiera en política de Estado, garantizando su permanencia en el tiempo, con presupuestos garantizados y metas claras de cobertura, para la atención integral de la primera infancia.

Por ello veo con preocupación que aunque por lo menos 2.500.000 niños de 0 a 6 años de edad, deberían ser cobijados actualmente por la ley De Cero a Siempre en todo el territorio nacional, la cifra solo llega a 1.250.000.

Esta, como muchas otras leyes de la república, requiere de verdaderos dolientes, de veedores y defensores, no solo desde la institucionalidad, sino también desde la sociedad y la representatividad, ante lo cual seré el principal vigilante de su cumplimiento y estaré presto a recordarle al Gobierno, que las políticas de Estado deben respetarse de manera independiente a quien ocupe por cuatro años la Casa de Nariño.

Y es que no solo se trata de alcanzar metas de cobertura, es garantizar una atención con altos estándares de calidad, que llegue a cada rincón de Colombia donde haya niños desatendidos, que se dé un esfuerzo interinstitucional, con entidades articuladas y competencias definidas, profesionales capacitados, espacios dignos y procesos estandarizados de vigilancia y seguimiento de resultados.

Que Colombia sea digna de ese reconocimiento internacional que tuvo, como referente por la estructuración de su política de atención integral a la primera infancia.

Un país que recuerde, que hace 30 años la Constitución Política de Colombia pasó de tener a los niños como objeto de protección, para reconocerlos como sujeto de derechos, aún por encima de los derechos de los demás, y que es deber de la familia, el Estado y la sociedad, garantizarlos.

Seguiré extendiendo mi mano, pidiendo el apoyo de todos los cordobeses que quieran ver a su departamento como protagonista nacional, donde haya bienestar para el pueblo y en el que todos encuentren en mí a un servidor, a su representante: al representante de la niñez.



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