Las luces y sombras de la pandemia

Por: Guillermo Montiel Payares*


Bruce Lipton, un reconocido doctor en medicina e investigador en biología celular, expresó lo siguiente: “aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas”, en consecuencia, se presume, que somos seres receptivos sometidos por el entorno a movimientos dinámicos e intermitentes, no obstante, dicho cambio queda sujeto a nuestra voluntad y a nuestro libre albedrío, en otros términos, los estragos y enseñanzas que vaya dejando la pandemia, en gran parte, dependerá de nuestras actuaciones y concepciones.

En ese sentido, la naturaleza nos incorpora habilidades humanas que facilitan el aprendizaje, es decir, en la vida cotidiana existen infinidad de condiciones diferentes que sólo podemos comprender si las sabemos clasificar, por ello, cada clasificación sirve para agrupar los objetos según sus características comunes, entendiéndose por característica común, la capacidad de adquirir conocimientos y destrezas.

Con base en lo expresado, “es válido equivocarse” siempre y cuando la equivocación provenga de la aplicación práctica de lo aprendido, en otras palabras, eso será posible cuando hayamos aprendido a sacar provecho de nuestras sombras (o mal llamadas debilidades) y logremos convertirlas en oportunidades de aprendizaje. De hecho, la naturaleza humana nos invita a hacer lo correcto, motivo por el cual, no es lo mismo, transmitir información que generar aprendizaje y muchas veces las mencionadas sombras sacan lo peor de nosotros mismos, induciéndonos erróneamente a crear incorrectos criterios de juicio y de anti-liderazgo adaptativo que desligan al “ser” del problema. Para ser más específicos,  la pandemia, en algunos, sacó a relucir lo más desagradable de muchos dirigentes (públicos o privados) que enfocaron la capacidad de gestión primeramente desde lo técnico y lo financiero y desligaron de la ecuación a las personas, mejor dicho, nunca hicieron un análisis introspectivo del cambio y la cultura, condición ésta, que produjo resistencia con relación a la adopción de las medidas de bioseguridad así fueran impositivas, y de una u otra manera influyeron en el aumento de los casos de contagio, fuera por acción, ignorancia u omisión.

Saber y no hacer es no saber…

Habiendo transcurrido cinco meses en los cuales el gobierno circunstancialmente omitió la gestión de las emociones y nos inundó con decretos, leyes, resoluciones, confinamientos y restricciones que pocas veces entendimos pero que juiciosamente cumplimos (algunos) e hizo que nos volviéramos más proactivos y menos resistentes al cambio; a la larga deberíamos estar agradecidos de la enseñanza Ad Honorem que nos ofrece esta adversidad. Siendo sensatos, a pesar de las molestias a las que nos hemos estado enfrentando, considero que hemos tenido el tiempo suficiente para aprender, aun, hasta lo que no nos enseñaron. Sin embargo, el pensamiento solo funciona cuando hay lenguaje y las falencias en las comunicaciones por parte de los responsables de promover la cultura del autocuidado hizo confusa la carta de navegabilidad en el mar de la pandemia, ocasionado que la esperada guía que deja el ancho de la estela no lograra su cometido y por el contrario, la hizo menos rastreable, agudizando con ello, la percepción de la realidad de la enfermedad, creando a su paso males peores a los que trae inmerso el ADN del SarsCov-19.

En ese aspecto, la esperanza realista se vislumbra más nublada de lo habitual, algo similar a un invierno perpetuo que torna gris la post verdad y nos induce a asumir con más responsabilidad de lo habitual la capitanía del avión de nuestro confuso futuro. Llover sobre lo mojado es casi que redundar, por ello, depende absolutamente de cada uno de nosotros la dirección que le demos al barco de nuestras vidas, nuestros sueños, logros y emociones. Lo complejo del entorno que se avecina no nos permite dar pasos en falso, tanto es así, que quien busque sombra en árboles sin hojas terminará erróneamente preparado para un mundo que ya no existe.

La luz que nos brinda evaluar el resultado del conocimiento aplicado…

En una de mis clases le escuche decir a la Coach chilena Rosa Emilia Arancibia: “la mejor historia que conozco es la mía, per se no hay sombras ni luces, sin embargo,  quien me da sombras también me enseña, por ello, el conocimiento del entorno es muestro mejor instrumento de navegación”; cuánta razón en tan corta frase, en esencia, hemos consumido toda la lectura Pre Covid, Covid y Post Covid “habida y por haber” (dicen en la costa), y aun así, tenemos confusiones con relación a la utilidad y la aplicación práctica de lo leído; entonces, para dónde vamos, qué sigue de aquí en adelante, y quién nos va a cuidar?, sencillo, nosotros mismos, nuestras fortalezas, nuestra capacidad de gestión emocional y de asumir roles precisos ante circunstancias adversas.

Con fundamento en lo expuesto, dudo que la economía, la salud, la cultura y el rol que meses atrás desempeñamos en la sociedad vaya a mejorar, aunque tengo la absoluta convicción de que tampoco nos va a derrotar; La optimización de nuestros medidores de desempeño (KPI), sumandos a la “berraquera” que nos caracteriza, nos llevará a puerto seguro.

Finalmente, cuando todo esto pase, estoy convencido que seremos mejores personas y habrá de resurgir fortalecido en nosotros el amor hacia nuestra familia y el trabajo colaborativo. Volveremos a valorar lo intangible de la libertad; llegó la hora de apoyar a quienes en su momento nos apoyaron quedándose en casa con prudencia y obediencia. Espero, con la misma ilusión que se espera al viajero, que disminuyan las cifras de contagios y aumenten las muestras de una sociedad que puede ser, para el resto del mundo, ejemplo de perseverancia y emprendimiento. (Agradezco a mi profe Rosa Emilia por su valioso aporte a este escrito).

 

*Administrador de Empresas, Especialista en Auditoría de la Calidad, Magister en Sistemas Integrados de Gestión, Salud y Seguridad.



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