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La vida en 3/3

Opinión/ Por: Marcos Velásquez.


Mg. en Comunicación. Psicoanalista. Docente/Investigador. Escritor.

Opinión/ Por: Marcos Velásquez.

FOCUS

Forjar es dar forma a un metal, por medio del fuego y el martillo.  También es inventar, imaginar.  Es tomar un elemento y moldearlo para lo que será útil.  Ello lleva tiempo, lo cual implica paciencia, tesón y confianza en que el resultado será el esperado.

En el mundo virtual, digital y mediático de hoy, poco se sabe de la paciencia, del deseo de intentarlo una y otra vez hasta que se consiga un resultado cercano a lo anhelado.

Hoy, cuando todo es inmediato, desechable, rápido y fácil, donde se desconoce el elogio de la dificultad y la lealtad murió con el último samurái, en su harakiri, estimo oportuno plantear la dinámica de los tres momentos de verdad del ser hablante, para tener una lectura que permita comprender la lógica de la forja de una marca personal, dado que esta inicia por tener presente que la forja es la acción, el resultado de forjar.

1/3: Recibir Información

El ser hablante nace para recibir información.  La primera información que toma es la afectiva.  En un caso ideal, los padres le entregan a él, amor y seguridad, lo que le permitirá construir el respeto a sí mismo y al otro.  Esto se da en el hogar, por ello es fundamental el deseo del padre (de ser padre/madre) en quien decide traer al mundo una vida, dado que solo a partir de la madurez de los padres, la criatura del lenguaje podrá sentir confianza en sus propios pasos.

Luego viene una infinidad de datos, códigos, comunicados prácticos y cada vez menos teóricos, a lo largo de la formación preescolar, primaria, secundaria, de pregrado y de posgrado que vendrían a sumar aproximadamente unos 25 años de pasividad y obediencia recibiendo instrucción sobre cómo ser en el mundo.

Quien no cuenta con todo el proceso que el estado debe velar para que se cumpla en cada niño, o no posee una visión de formación académica en su hogar, porque al estar desprotegido económicamente no puede acceder a la ruta trazada por la sociedad, la calle o la vida misma es quien se encarga de entregarle esta información.

Lo cierto es que el ser hablante durante sus primeros veinticinco años de vida se encuentra recibiendo información, la cual le edificará el imaginario en el que va a vivir el resto de sus días.  Dicho imaginario es el encargado de sus percepciones, de cómo ve y visiona el mundo.  En una palabra, de su cosmovisión.  Por ende, es el elemento que le entrega los lazos sociales para que se sienta a gusto con el otro con tal de hacer existir su estilo de pensar.

2/3: Ensayo y error

Como el ser hablante no recibe un manual de instrucciones sobre cómo se ha de vivir la vida, y por la forma pasiva en que recibe la información en los primeros años, si lo recibiera no lo leería, de los 26 a los 46 años de edad aproximadamente, se somete de modo inconsciente -la más de las veces-, a ensayar la información que adquirió.  Con una particularidad: yerra y no aprende.

Es más fácil para el ser hablante asumir y aprender de sus errores en la vida laboral que en su vida afectiva.  Quizá este es el tercio donde más sufre y se hace daño el ser hablante, dado que permite que el otro no lo respete.

Este tercio es el tercio de la confrontación y del despertar de la pasividad y el sometimiento, sí y solo sí el ser hablante se permite reflexionar y poner en tela de juicio la forma en que lo instruyeron para ver el mundo.

Si no sofoca en este tercio la información recibida, si no la pone en la balanza, si no hace uso del beneficio de la duda y aprende por sí mismo cosas que la información adquirida no le permitió, él mismo se sepultará en la repetición de lo que no quiso cambiar, dado que seguirá insistiendo en hacer lo mismo, tratando de obtener diferentes resultados.

Es el tercio del despertar en sí mismo, de aprender a conocerse más allá de los ideales impuestos, para responsabilizarse de cómo estima que ha de ser el imaginario en el que quiere vivir.

Es aprender desde la vida, el sentido común y los maestros del camino, un estilo de pensar propio y no impuesto.  O por el contrario, es hacer parte de los bufones del veneno, donde la queja pierde peso, dado que el responsable de lo que sucede siempre será el ser hablante, ya que él hace existir su realidad.

3/3: Florecimiento

A partir de los 47 años de edad, el ser hablante, si no sabe qué quiere para sí, ha de saber por lo menos qué no quiere.  Esta claridad es el paso a la madurez, al florecimiento: el buen funcionamiento de algo, la prosperidad.

En este tercio el afán ha desaparecido o se ha diezmado.  Los errores se han asumido y antes que juzgarse, el ser hablante reflexiona sobre lo vivido para aprender la lección que le enseñó el momento de verdad.

El ritmo es el propio, y no el que impone el otro, o bien, es negociado a satisfacción de las partes.

Es el tercio de la preparación del ocaso, de visualizar cómo se desea culminar una etapa donde todo se volverá lento y la prisa quedará en manos de los inexpertos.  Sólo quien piensa así, es alguien que puede dar y siente el placer de ello.  Pero no todos llegan a la madurez, a pesar de que los años corran por sus canas.

A lo sumo, la vida en 3/3 es lo que nos corresponde comprender.  ¿En qué tercio de nuestra vida estamos?  Algunos prolongan el primer tercio estudiando para evadir la realidad del mercado.  Otros viven el segundo tercio destruyéndose por falta de amor propio y capacidad de perdonarse a sí mismos.  Al igual que hay quien nunca se permitió el tercio del florecimiento, incluso cuando estuvo cerrando sus ojos por última vez.

De otro modo, esta lectura de la lógica de la vida en 3/3 no se limita a los años que tenga un ser hablante.  Más bien, busca encuadrar el momento de verdad en que se encuentra su estilo de pensar, para señalar el momento en que se permite pensar en forjar su marca personal, dado que hay muchos que pasan por el mundo sin dejar huella.  Aún, en las generaciones contemporáneas, donde la dificultad es una frustración inmediata y no la diáfana verdad que me da la sustancia para conseguir lo que quiero depurando el deseo.

Twitter: @MARCOS_V_M

 



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