Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

La perversa estrategia de ocultar las acciones y hechos de reconciliación de postulados de Justicia y Paz

POR TOÑO SÁNCHEZ JR / @Tonsanjr Por: Toño Sánchez Jr. No he podido entender por qué, y adrede, ignoran todo lo que vienen haciendo postulados de Justicia y Paz por la reconciliación, el perdón y las víctimas. Pareciera que esto fuera parte de una estrategia...


POR TOÑO SÁNCHEZ JR / @Tonsanjr

Por: Toño Sánchez Jr.
Por: Toño Sánchez Jr.

No he podido entender por qué, y adrede, ignoran todo lo que vienen haciendo postulados de Justicia y Paz por la reconciliación, el perdón y las víctimas. Pareciera que esto fuera parte de una estrategia perversa para negarles el derecho de expresar sus sentimientos de dolor por todo el daño causado. Pero lo más importante es que las verdaderas víctimas de este país, así lo oculten los medios del interior, están perdonando y aceptando la reconciliación.

Hay una pregunta que los colombianos deberían hacerse: ¿Las verdaderas víctimas están perdonando a los exmiembros de las Autodefensas? Muchas personas responderán de inmediato que no, que es imposible perdonar lo imperdonable. Otras, afirmarán que eso del perdón es un simple decir de los postulados de justicia y paz, y que lo hacen porque se los ordena una ley. Y no faltará quien jure que no existe el perdón. Pero están muy equivocados quienes piensan así. Las verdaderas víctimas sí están perdonando. No porque esto sea fácil o esté en un manual de acción; es un sendero difícil, muy difícil, delicado y que se está construyendo al andar. La confianza no es algo que se gana así por así, mucho menos cuando tienes al frente a quien acabó con tu familiar querido y destruyó tu vida.

“La reconciliación y la paz debe construirse primero en los corazones de los excombatientes y después hay que mostrar ese corazón arrepentido a las víctimas”, así se lo enseñaron, unas señoras de la Asociación Caminos de Esperanza – Madres de La Candelaria, a Rodrigo Pérez Alzate, excomandante del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas y a decenas de excombatientes que lograron sentarse con ellas.

Y jamás piensen que fue fácil convencer a esas señoras para encontrarse frente a frente con ellos, así el corazón de ellas esté lleno de perdón y de Dios. Fueron largas sesiones de construcción de confianza. Pero fue solo, cuando esos jóvenes excombatientes empezaron a pararse y contar sus desgraciadas y terribles historias de vida, para que las víctimas entendieran, y estas grandiosas mujeres de la Asociación Caminos de Esperanza – Madres de La Candelaria, vieran que ante sus ojos estaba otro ser humano, que tenía hasta una carga más terrible que las de ellas.

Escuchar cómo muchos pelados de estos terminaron en la guerra y convirtiéndose en máquinas de muerte, por falta de oportunidades o por la desaparición del Estado en sus veredas, es desgarrador para cualquiera. Cuando ves y escuchas a un otrora envalentonado muchacho con fusil, hoy narrar sus desgracias a una víctima -madre, padre, hijo o hermano- y entre lágrimas pedirle perdón es excesivamente conmovedor; pero lo más sensible y sublime es ver allí mismo como esa víctima lo abraza y le dice: “te perdono”. Ese es el momento más maravilloso de lo que puede hacer el perdón y la reconciliación. Esto hay que vivirlo en cuerpo presente, para que puedas creerlo. Y lo más importante, poder decir al menos, yo estuve allí, lo vi y lo oí.

Todas estas historias que se están contando en estas sesiones son inéditas y debe conocerla esta adolorida nación, para que sepa lo cruel que es la guerra, sin importar la mano que haya empuñado el fusil. Olvidemos por un momento, mientras escribo seis líneas, quien empuña el fusil. Pensemos solo en las víctimas, pongámonos por unos segundos, solo segundos, en la ropa de esa digna gente, que también son colombianos como nosotros y merecen todo nuestro respeto, admiración y atención. Víctima es víctima, sin color y distingo de nada. Y cada vez que las mencionemos tengan una connotación especial en este país tan excluyente e insolidario. Ese sí que es un ejercicio para este guerrerista país, no te acuestes sin pensar en las víctimas de este país, que muchas lo son hasta por nuestra omisión. Así como existe la falta al deber objetivo de cuidado, debería existir la falta al deber objetivo de buen ciudadano.

Pero aquí me detengo para hacer una salvedad. Muchas de estas organizaciones de víctimas, agrupadas en asociaciones y fundaciones, nacieron hace muchos años y han trabajado por la misericordia de Dios. Son entidades serias y honestas, pero hay unas tales Ong’s, que ya tienen como clientela, como mercancía, a las víctimas. Y esto no hay que permitirlo. La calidad de víctima no puede convertirse en un negocio para estos perversos de esas vampirezcas Ong’s. Quienes quieren manejar a las víctimas como perros de presa, a los que azuzan para intimidar a los demás. Aquí sí, un serio llamado a las verdaderas víctimas para que no se dejen utilizar y confundir, recuerden que este país ese es el deporte nacional: echar a todo mundo en mismo costal. Porque mientras ustedes son utilizados, millones de euros y dólares entran en los bolsillos de unos avivatos que manejan como murciélagos algunas de estas organizaciones.

Por otra parte, creo que los encuentros por el perdón y la reconciliación hay que sacarlos de la clandestinidad, hay que hacerlos públicos. No a manera de convertirlos como un evento social, pero sí para ser vistos en colegios, universidades y diferentes organizaciones internacionales de Derechos Humanos. Y por qué no pensar en la televisión nacional y privada, en donde se abran espacios para que los colombianos puedan ver estos actos de perdón y reconciliación.

No quiero terminar sin resaltar lo que viene haciendo un grupo de detenidos desde una fundación que crearon hace un tiempo y que lleva por nombre: Aulas de Paz. Hoy tiene logros que mostrar, pero quieren pasar inadvertidos, pero su trabajo nos lleva a pensar que sí se puede construir reconciliación y perdón. Fundación que nació formar a un grupo de detenidos en Derechos Humanos, pero con el pasar del tiempo ya es una entidad con un serio trabajo por la reconciliación y el perdón, experiencias que se deberían mostrar y que en este espacio que nos da El Meridiano resaltarlo y no parecernos a los que ignoran estos gestos de paz. Desde Aulas de Paz se han graduado 130 detenidos como Gestores de Paz, otros avanzaron en estudios profesionales de Sicología y Derecho. Otro grupo se graduó en Emprendimiento y Trabajos Manuales. Todos estos logros con el acompañamiento de la Universidad de Santo Tomás, U. de Medellín, U. Eafit. Yo solo espero que en Córdoba existan también estas experiencias y fundaciones. www.antoniosanchezjr.org // @tonsanjr


 

Para que Conste. El 7 de mayo es el día para apoyar a la ‘Fundación A la Rueda Rueda’. Ellos vienen trabajando por los niños pobres de golpeados barrios de Montería. Me encanta que entre todo su material promocional los niños siempre están sonriendo. Así debe ser! La felicidad de nuestros niños no se debe ocultar. Esta fundación la maneja una cordobesa, Vivi Barguil, y vamos a apoyarla. Me llamaron a pedirme dónde me mandaban una tarjeta de invitación y le dije a su presidenta: “¿Cómo? ¿Tarjeta? Yo voy a pagar la boleta, entonces dónde queda la solidaridad”. Invito a empresarios de aquí, a que repliquen estas acciones, créanme, que ninguna cuenta en Nueva York, Londres o Dubai les dará la alegría que da ayudar a los demás.

Para que Conste. He aplazado por dos sábados una carta pública que le quiero dirigir a Mike Char y demás gerentes de FM en Montería, para contarles como aquí han convertido a estas emisoras en unos antros de irrespeto, vulgaridad y extorsión. Hay una que tiene un programa que ya lo llaman: “Extorsionando es más bacano”. Como dicen los ‘yuqueros’: se las dejo ahí.

Para que Conste. Me van a perdonar, y aún más por utilizar la siguiente palabra, pero el mariquismo de Jorge Manzur no puede ser una patente o licencia para pegarle a las mujeres. Cómo es posible que por el miedo que le tienen a este despreciable sujeto la gente de bien se haya quedado callada ante la agresión a María Cecilia Frasser. No sé quién es más despreciable, si este exconvicto o quienes lo siguen en redes sociales y le hacen retuit a sus infames calumnias e injurias. De qué lado estamos? Del de la decencia y el respeto o del lado del estiércol.



¿Qué opinas de esto?