La otra pandemia

Por: José J. Vergara


Opinión. El retraso y la postergación de citas, procedimientos y medicación ha llevado a un deterioro general de la atención de muchas patologías, previas a la emergencia por COVID-19.

Si bien nunca estuvieron suspendidos o limitados los servicios de urgencias durante la cuarentena y sus posteriores modalidades parciales, se provocó, por motivada prevención, una interrupción en los planes de tratamiento de muchas personas en todo el mundo, ya sea porque no se cumplieron citas en programas de control, consulta especializada, o porque se suspendieron muchas cirugías electivas.

Ahora con la oportunidad de reabrir sectores al tener niveles de criticidad manejables, también se hizo lo propio con los servicios médicos que se habían pausado, el problema es que estamos encontrando, en consulta y cirugías, cuadros clínicos difíciles o que se han complicado, por tal razón se pueden esperar resultados desfavorables en las atenciones médicas toda vez que hay la posibilidad de encontrar casos adversos, refractarios o con aumento del gasto por patología.

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Por el lado de algunas enfermedades infecciosas, la Organización Panamericana de la Salud informó que el 80% de países de Latinoamérica notificaron problemas con la administración de tratamientos para tuberculosis, lo que podría convertir los casos controlables en infecciones activas; 30% de las personas con VIH/SIDA han disminuido sus controles y tienen un suministro limitado de antirretrovirales; 33% de países notificaron problemas para realizar pruebas para diagnosticar diferentes tipos de hepatitis.

Enfermedades transmitidas por mosquitos, cómo malaria y dengue, han tenido una disminución en los reportes, es algo que parece estar relacionado con la disminución concomitante del número de pruebas diagnósticas realizadas.

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Por el lado de las cirugías electivas, un estudio publicado en el British Journal of Surgery plantea que más de 28 millones de cirugías será la cifra de cirugías canceladas en todo el mundo al final del 2020. La especialidad con más cancelaciones sería ortopedia, tratándose de patologías, ya que no se consideran las cirugías plásticas, que en número, definitivamente aportarían la mayor cifra de aplazamientos, lo que impactará negativamente la economía de ese amplio sector. También se informa que 2.3 millones de cirugías oncológicas serían canceladas o pospuestas. Todos los aplazamientos significan una acumulación de trabajo que hay que ir resolviendo paulatinamente junto a la programación usual que se logre gestionar en la reanudación de las consultas, estas cancelaciones que se hicieron con el ánimo de reducir el riesgo de exposición de los pacientes al coronavirus, pueden terminar deteriorando las condiciones de los pacientes, que en el caso de cáncer puede provocar muertes innecesarias.

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Para el caso de trastornos y enfermedades mentales, que mencionaré en una futura columna exclusivamente, el panorama no es diferente y adicionalmente se identifica que se avecina un reto muy grande con un impacto global que no tiene antecedentes.

Quedará en manos de nuestras conocidas EPS y carteras de los entes territoriales la gestión de esta nueva carga al sistema de salud, y necesariamente tendrán que escuchar las voces de las asociaciones científicas para que esto nos afecte de la manera más leve posible. Al menos eso espero…



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