La mujer detrás de la sombra perdida

Por: Rodrigo Acevedo Marsiglia


Por generaciones, hemos escuchado en la voz de diferentes intérpretes “sombra perdida” considerado un clásico del vallenato, dotado de una profunda carga de sentimientos y nostalgia; sé que al igual que a mí a muchos nos ha llamado la atención la calidad poética de esta hermosa composición que muy seguramente disfrutamos cantando con los ojos cerrados por una pena de esas que hieren el alma o sencillamente, por el placer que produce pronunciar cada verso al son de un acordeón.

Escucharla sonar o incluso cantarla, nos permite evocar el final de una historia de amor; la disfrutamos en una parranda o quizá la cantamos inconscientemente en cualquier momento; posiblemente lo hacemos cuando pasamos por la tienda de la esquina y en el bafle suena a todo volumen; sin conocer el motivo y a veces sin querer, esa sombra perdida nos hace frente en el camino.

He querido abordar este tema a fin de resaltar la importancia que tiene el papel de la mujer en el folclor y en la música colombiana, refiriéndome de manera puntual al vallenato. Así que  aprovechando los espacios libres que nos brinda el confinamiento y motivado por los nubarrones grises que anuncian que sol murió por la tarde; decidí llamar a la Maestra Rita Fernández Padilla, cantautora de este emblemático tema; gracias a la virtualidad y después de un emocionante saludo que fortalecen los lazos de amistad ; hablamos de la vida, del amor,  del arte,  hablamos de gestión cultural, de la poesía , también hablamos de Gabo, hablamos de la música y de manera especial, hablamos de sombra perdida.

En medio de una conversación conectada por la lluvia, que al mismo tiempo caía uniendo las distancias entre los departamentos de Córdoba y Cesar; me contó que sombra perdida es la continuidad de “tierra blanda” otro de los clásicos del vallenato interpretado por Jorge Oñate.

Entre risas y desde la distancia disfrutamos el sonido de la lluvia, la brisa acariciaba los follajes de los árboles a los que atribuye parte de su inspiración, mientras seguíamos hablando; no dude en preguntarle sobre el motivo que la inspiró a escribir “sombra perdida” muy jocosamente me respondió: _ sin tapujos. Sombra perdida nace inspirada por el final de una historia de amor, el fin de una relación con alguien a quien amaba mucho.

Soltamos una carcajada de risas como si nos hubiésemos puesto de acuerdo y me reafirmó: _ eso es sombra perdida. Un amor olvidado, un amor que no existe, un amor convertido en una sombra que se perdió. De repente en Valledupar suena un fuerte trueno, creí que perderíamos la comunicación, pero no.  Al contrario; seguíamos conversando de una manera inacabable y el tema seguía siendo “sombra perdida”, le pregunté sobre el año en que la escribió y me respondió: _ no precisó el tiempo exacto, yo diría que la escribí entre 1981 y 1983; por lo general y a manera particular, no tengo muy presente los tiempos en mis creaciones musicales, a mi consideración la música es eterna.

A propósito del tiempo, quise saber cómo se siente al ver que “sombra perdida” no ha dejado de ser un éxito vivo desde el momento en que la dio a conocer; llena de dicha y con una gran satisfacción en su tono de voz me dijo: _ yo no soy moda, yo soy eternidad, mi música es eternidad, perpetuada en el tiempo. Con mi música vallenata he logrado romper los estereotipos sociales a la consideración de que este género es solo para hombres.

El cielo se empezó a colmar de estrellas y del nido aquel; un ave de paso, emprende su vuelo, va detrás de la sombra perdida que vaga en los recuerdos de ayer. Lentamente deja de llover, las palabras de despedida dan por terminada la llamada y “sombra perdida” hace ecos en la conciencia.

La maestra Rita Fernández o la juglaresa, como cariñosamente es conocida en el folclor colombiano, es natural de santa Marta, pero reside en Valledupar,  desde hace muchos años esta tierra la acogió como hija adoptiva, dentro de sus magistrales composiciones cargadas de profundo sentimiento  también se destaca el himno de Valledupar;  entre muchas otras que la ciñen como una admirable insignia del vallenato en nuestro país ;  en la actualidad es la presidenta de Sayco y Acinpro de Colombia y una destacada gestora cultural.

Sus composiciones han sido interpretadas por grandes representantes de la música vallenata, para destacar entre algunos: Jorge Oñate, Rafael Orozco, Alfredo Gutiérrez, Otto Serge. Recientemente presenta su nuevo trabajo discográfico titulado Sin Dejar Una Huella; refiriéndose a las huellas de su trayectoria en la música ,las vivencias y la trascendencia de su paso por la vida , en esta producción interpreta composiciones de su autoría y deleita a sus seguidores tocando el piano y el acordeón, arte que aprendió desde muy niña influenciada por el entorno en el que creció  y que podrán encontrar disponible en el canal de YouTube, para seguir disfrutando de sus fascinante voz y creaciones musicales dotadas de calidad estética y gran inspiración.



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