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La innovación: un viaje hacia la transformación de las regiones

Por: César Herrera


En los últimos años, se ha escuchado con más fuerza y de manera continua una palabra que parece ser la solución a la mayoría de nuestros problemas, la innovación.

Este concepto ha estado tan presente en distintos ámbitos, hasta el punto en el que ya no es raro encontrar avisos publicitarios, nombres comerciales y grupos musicales con la palabra ‘innovación’ inmersa en la estrategia del negocio.

La innovación ha sido usada como caballo de batalla para llegar a un determinado fin, y no como un viaje que nos llevará al desarrollo y a la trasformación de las regiones.

El concepto de innovación ha evolucionado tanto, que las investigaciones científicas, los indicadores de competitividad y los hechos del día a día nos confirman que se trata de un factor esencial para el desarrollo económico, la generación de empleo y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de cualquier ciudad.

De esta manera, pasa de ser un evento exclusivo dirigido por expertos e instituciones de I+D, a un proceso inclusivo que involucra múltiples fuentes para alcanzar objetivos sociales y económicos.

Es fundamental para el desarrollo de nuestra región empezar a explorar la innovación desde el contexto regional, teniendo en cuenta los conocimientos locales, los grupos de expertos y las redes sociales de colaboración.

Si se trabaja de manera conjunta se lograrán procesos interactivos que involucren a todas las partes interesadas a lo largo de la cadena de valor, para movilizar los recursos necesarios apuntándole al mediano plazo a un ecosistema de innovación en la región.

En este ámbito colaborativo, Mario Morales, un reconocido autor de varios libros de innovación, confirma que las regiones, empresas y personas al ser innovadoras, disponen de una herramienta poderosa que les permite diferenciarse, tener ventaja competitiva, generar valor por encima de los mercados externos, aumentar la productividad y las ventas, al igual que reducir costos y atraer talentos.

Morales, en su investigación también describe que las personas inmersas en estos procesos de innovación, encuentran nuevas y mejores formas de desarrollar su potencial, de mejorar su satisfacción en el trabajo y hacer que la vida no se convierta en una rutina, sino que siempre exista la posibilidad de hacer cosas nuevas, mejores y diferentes.

La innovación más que un fin debe convertirse en la forma de viajar hacia el desarrollo social, tecnológico y económico. Muchas regiones del país demuestran un rezago histórico en innovación, ciencia y tecnología, lo que las sitúa en una difícil posición para competir y mantenerse a la vanguardia.

Lo anterior contribuye, por ende, a que se agraven las problemáticas sociales relacionadas con el desempleo, la delincuencia y la baja inversión, al enfrentarse a regiones y mercados cada vez más competitivos.

Si no hacemos nada respecto, seguiremos perdiendo, y pronto será demasiado tarde para reaccionar.

Hoy más que nunca necesitamos formar a los habitantes de nuestras regiones, en habilidades y competencias para la innovación y la tecnología, en vista de que la llamada Cuarta Revolución Industrial está cambiando y evolucionando los puestos de trabajo, que serán muy diferentes a como los conocemos actualmente.

Un estudio de la Universidad de Oxford pronosticó que en las próximas dos décadas, el 47% de los empleos corren el riesgo de ser reemplazados por robots y computadoras con inteligencia artificial, lo que hoy se conoce como terremoto social.

Ya es hora de que reaccionemos y le demos importancia a desarrollar procesos de innovación inclusiva, social y participativa. Apretemos el acelerador y movámonos a la máxima velocidad. No podemos seguir esperando que de afuera lleguen a traernos nuevos trabajos, de ahora en adelante tenemos que inventar los nuestros. Incluso, es importante que las instituciones educativas inicien una transformación hacia el fortalecimiento de habilidades como la creatividad, la originalidad, la inteligencia social y emocional que también deberán ser competencias de nuestros profesionales. Así, quienes tengan esa energía, impulso y pasión por querer superarse y aprender continuamente, escalarán cada vez más alto en el mundo competitivo en el que habitamos.

Es imprescindible entonces, recuperar la confianza en el potencial que tenemos para generar plataformas de colaboración que permitan una interacción entre las habilidades y los comportamientos de los individuos, y las características sociales de las redes o comunidades más amplias.

La innovación regional será, por lo tanto, dependiente de las interacciones que logremos crear y mantener, lo cual facilitará los procesos de innovación a través del fomento del “capital de conocimiento y el intercambio de conocimiento entre actores”.

La confianza será fundamental para las relaciones. Cabe destacar que los procesos de innovación requieren confianza para permitir el trabajo en conjunto de manera efectiva, y al mismo tiempo, para permanecer abiertos a nuevas oportunidades que apoyen una visión compartida de un futuro que unidos podamos construir.

Enfoquemos nuestros esfuerzos en edificar nuevos escenarios de confianza que sirvan como puente para el enlace social, y que el capital de los procesos de innovación deje de ser un aspecto que restrinja nuestras capacidades de lograr un verdadero y continuo viaje hacia la trasformación de nuestras regiones.

Más allá de proporcionar información y evidencia científica, es importante comprender cómo, por medio de habilidades, competencias y liderazgo creamos nuevo conocimiento.

Y, de esta forma, comprender cómo funcionan los procesos de innovación que responden a las necesidades y demandas económicas, sociales y ambientales propias de las regiones. Un escenario donde los facilitadores de los procesos de innovación necesitarán una mayor comprensión sobre las competencias necesarias para alcanzar tan importante reto.

Estimados lectores, los invito a que compartan sus comentarios y sus opiniones para que nutran esta columna, la cual no está escrita sobre piedra. Esperen la próxima columna, en la que hablaremos de las habilidades requeridas para liderar procesos de innovación en nuestras regiones.

César Herrera
Gerente HSEC Innovation y Presidente ASONAP HSE

Con 16 años de experiencia para diferentes sectores e industrias multinacionales
desempeñando cargos a nivel estratégico y técnico dentro de la planeación, ejecución,
control y mejoramiento de HSEC.

cesar.herrera@hsecinnovation.com



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