La historia del lorito… de nuestro lorito

Del comportamiento de la especie se sabe muy poco, no se alcanzó a realizar ninguna investigación, solo existen de ella hoy 17 ejemplares.


Hace muchos años y me remonto a principios del siglo XX, hacia el año 1917, el Sr. Melbourne Armstrong Carriker, Jr. (Febrero 14, 1879 – Julio 27, 1965) entomólogo y ornitólogo estadounidense, quien trabajó como asistente y curador de aves del Museo de Carnegie, venía haciendo un recorrido por América Latina desde Costa Rica hasta el sur del continente, y estaba de paso en el país, en la búsqueda de nuevas especies de aves para enriquecer la colección del museo con el que trabajaba, algo muy común en esas épocas, donde se competía por tener las colecciones más completas, llegó a estas tierras cordobesas y describió para el mundo científico, una nueva subespecie de ave, de loro para ser más exacto, a la que llamó “Lorito del Sinú”, (Pyrrhura picta subandina), porque había sido recolectada en el valle del Sinú, en la vereda Jaraquiel, municipio de Montería, un tipo de loro que no se había visto en ninguna otra parte de Colombia, ni del mundo, es decir una nueva subespecie y endémica, lo cual significa que está en un solo país y para el caso de este loro, en una sola región, el Valle del Sinú.

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Del comportamiento de la especie se sabe muy poco, no se alcanzó a realizar ninguna investigación, solo existen de ella hoy 17 ejemplares disecados en diferentes museos del mundo, incluyendo el Museo de Carnegie en Estados Unidos con los ejemplares colectados por Carriker. Desde la descripción en 1917 no se volvió a saber nada de la subespecie, solo hasta el año 1947 cuando el investigador K. Von Sneidern registró la especie en el alto valle del Sinú en las localidades de Nazaret, Quimarí y Cerro Murrucucú.

Es un ave pequeña, de tamaño similar al de nuestra común pero no menos hermosa “cotorra o cotorrita” Eupsittula pertinax , eso sí, más colorida, rojos, azules y un hermoso “bordado” en su cuello son sus principales características; pero realmente su estado actual es desconocido, y aunque se han realizado algunas acciones para buscarla por parte de entidades como PROAVES, CVS, entre otros, no ha sido posible localizarla, se estima que sus poblaciones hoy no serían mayores a 50 individuos y deberían estar localizadas probablemente en el Alto Sinú, así pues, sus bajas poblaciones sumadas al inestable orden público de la zona donde se cree podría estar, han hecho muy difícil determinar si aún contamos con la especie.

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Los análisis señalan una pérdida de hábitat de 98.1%, debido principalmente a la actividad agropecuaria, se trataría entonces de la especie de periquito más amenazada en Colombia.

Hoy soñamos con encontrarla, pues es un símbolo de esperanza, y sería como encontrarnos a nosotros mismos, es la única especie de ave completamente nuestra, Lorito del Sinú, casi que debería ser una labor de todos los cordobeses estar atentos, escuchar, observar, preguntar, entre todos es más fácil, y la práctica nos demuestra que si es posible que esté por allí, en algún lugar esperando ser hallada, su prima la Lorita Pintada que habita en Santander, desapareció por 60 años y en el 2007 fue redescubierta, en el 2018 el Gorrión Montés Paisa que desapareció por más de 40 años reapareció; ¿Por qué la nuestra debería ser diferente?. Los invito a todos a hacer parte de esta búsqueda, casi como un deber hacia esta tierra que nos ha dado tanto.

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