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La familia como ejemplo para la erradicación del machismo

Por: Lina Tordecilla Escudero | Comfacor


La familia es el fundamento de la sociedad, donde se generan las bases para el desarrollo y es en ella donde se recibe la educación básica de convivencia, se forman los principios, los valores y las creencias, para luego formarse académicamente en los colegios. Por esta razón, se ha podido inferir que el machismo se inculca a las personas desde la niñez y es precisamente en el hogar donde nace, sobre todo porque los niños copian los comportamientos que ven en sus padres.

Un estudio de la Universidad de Valladolid determinó que en los niños y las niñas se generan expectativas sobre lo que deben hacer desde el hogar, y a veces son impulsadas por actitudes machistas que son prácticamente indetectables. Es ahí donde los padres deben ser cuidadosos en la forma de tratar y educar a sus hijos, incluso en la división de los quehaceres del hogar; reglas como que la hija es la que aprende a cocinar, barrer y lavar los platos porque es mujer; pero el hijo no tiene que hacerlo simplemente porque es hombre, generan en los menores esa percepción errónea de los roles de mujer y hombre por su género.

El problema se agrava cuando en el hogar hay maltrato físico. Según el Observatorio Nacional de Violencia, de Medicina Legal, en Córdoba se registran alrededor de 400 casos de violencia intrafamiliar al año, sin contar los que no son denunciados. Es muy común en el Caribe colombiano, encontrar casos de familias donde el que toma las decisiones es el papá, pero quien debe responder económicamente es la mamá: cubrir los gastos de canasta familiar, del colegio de los niños, atender los quehaceres de la casa y además cubrir los gastos del esposo que sale con sus amigos el fin de semana; pero si la mujer no es capaz con todo esto, el esposo la reprende con golpes. También se encuentran casos donde la mujer no puede trabajar, aunque lo desee, porque debe atender el hogar.

La violencia contra las mujeres es un acto sexista que produce daño físico, psicológico o emocional y se traduce en el maltrato verbal o físico en cualquier contexto. Los tipos de violencias son: económica, laboral, institucional, sexual, psicológica, simbólica y psicológica. Sin embargo, es la violencia física la que se hace visible y mucho más fácil de detectar, por eso la educación se vuelve esencial en el proceso para detener y denunciar estos casos, porque genera consciencia frente al hecho.

En Comfacor reconocemos y valoramos las capacidades de todas las mujeres, su responsabilidad y compromiso para asumir todo tipo de cargos y actividades. Es así como tres, de nuestros cinco cargos más altos son ocupados por mujeres, al igual que el liderazgo de la mayoría de los procesos internos. Es una organización que asume los retos de hoy y que avanza día a día. Además, en nuestra Institución Educativa, se realizan procesos de sensibilización a nuestros estudiantes, con una educación integral que permita a los niños y niñas entender que la violencia no es el camino y que no deben permitir ser víctimas o victimarios.

Es fundamental tener claro que las mujeres tienen capacidades mucho más allá de su imagen, de su aspecto físico y su belleza, que una mujer bonita también es inteligente, pero que los cargos se ganan por capacidades. Es preciso que como mujer sepamos y conozcamos de lo que somos capaces y que los estereotipos y esquemas impuestos que nos hacen daño y nos frenan deben ser eliminados de nuestras mentes, porque podemos ser lo que queramos ser y nadie tiene derecho a hacernos daño de ninguna forma.



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