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La Eterna Crisis del Festival del Porro

Manuel Medrano ha sido Director y Productor de Radio por más de 35 años, ganador de cuatro premios de Periodismo Mariscal Sucre, cuatro Premios de periodismo de la Alcaldía de Sincelejo. Ha sido gerente de la emisora Todelar en Cartagena, de Radio Chacurí y Radio...


Manuel Medrano ha sido Director y Productor de Radio por más de 35 años, ganador de cuatro premios de Periodismo Mariscal Sucre, cuatro Premios de periodismo de la Alcaldía de Sincelejo. Ha sido gerente de la emisora Todelar en Cartagena, de Radio Chacurí y Radio Caracolí en Sincelejo. Propuso la Creación de la Emisora Unisucre FM Estéreo a la Universidad de Sucre de la cual fue director durante 10 años.
Manuel Medrano ha sido Director y Productor de Radio por más de 35 años, ganador de cuatro premios de Periodismo Mariscal Sucre, cuatro Premios de periodismo de la Alcaldía de Sincelejo. Ha sido gerente de la emisora Todelar en Cartagena, de Radio Chacurí y Radio Caracolí en Sincelejo.
Propuso la Creación de la Emisora Unisucre FM Estéreo a la Universidad de Sucre de la cual fue director durante 10 años.

Opinión/Por Manuel Medrano. No soy enemigo del vallenato pero me tiene aburrido.  Apenas yo me levanto, es vallenato corrido… no quiero un mal entendido de mis  amigos vallenatos. Lo que quiero es que el porro mío, también lo escuchen un rato.  Los músicos vallenatos  todos tienen plata en el banco, pero el músico fandanguero solo tiene la rula y el garabato.

Con esta letra de una  bella canción del Maestro Pablo Flórez que muy pocos conocen,  por no haber sido difundida por las estaciones de radio como lo amerita toda la obra  del gran compositor de la Aventurera  y los Sabores del Porro, queremos hacer un llamado de atención a la comunidad sobre ese patrimonio intangible que tenemos los nativos de la Región Caribe, como es el porro y su escenario natural,  El Festival de San Pelayo,  que ya llegó a sus 40 años  y no ha podido consolidar una estabilidad organizativa por la lucha de los poderes políticos, , económicos,  y sociales; lo que deja en evidencia la falta de sentido de pertenencia  de la clase dominante.

Si valoráramos lo que tenemos  y fuéramos consientes de las conquistas que ha tenido el porro  y tuvieran en cuenta su riqueza melódica e instrumental  comprenderían el éxtasis que significa escuchar una banda como la 19 de Marzo de Laguneta o la Banda Juvenil de Chochó, son actos sublimes  que no  resisten la contaminación.

En la década de los 50s en Bogotá solo se escuchaban bambucos y guabinas, pura música andina,  llegó el Maestro Lucho Bermúdez con sus porros,  y después de un  lapso prudencial  la música de la Región Caribe se convirtió en la música de Colombia.  La Sonora Cordobesa, la Orquesta de Pacho Galán, la Sonora Dinamita  y La Billos Caracas Boy  de Venezuela hacían las delicias en la radio y en las fiestas,  hasta cuando surgió la vellenatización del país, con el soporte de un festival bien organizado  por la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata.  Es por ello que resulta lamentable  que el Festival Nacional del Porro de San Pelayo haya llegado a la mayoría de edad sin que sus organizadores  se hayan percatado  de la importancia del papel que juega para el impulso permanente  de nuestra música folclórica. No han creado una fundación ni se han concientizado  de que la grandeza del Festival  consiste en no dejarse contaminar  de otras manifestaciones folclóricas y populares,   debe ser solo un escenario exclusivo  para porros y fandangos.

Hay gente que ya no va a San Pelayo porque el vallenato lo encuentran en todas partes.  Que hacían  Sergio Vargas, los Betos y Peter Manjarrez en el mismo escenario, en lo que debe ser el recinto sagrado para el porro; Eso es solo un buen negocio para los empresarios,  pero un atentado  para una manifestación musical  que es ignorada  por los medios de comunicación.

En Córdoba y Sucre hay que hacer un trabajo colectivo  que tenga como objetivo preservar ese patrimonio musical que se llama porro.

Según los investigadores  el porro es el aire musical que mejor tiene equilibrado los sentimientos raizales de la cultura nuestra.   Las bandas  de música se están acabando  y a nadie parece importarle.

Un porro estaba llorando/ a orillas del río Sinú/porque lo había abandonado parte de la juventud/

También lo habían olvidado / algunos compositores/que solo se han dedicado a componer otros sones/. Estos son apartes de una composición del Maestro Miguel Emiro Narango  titulada la Protesta del Porro compuesta en 1978,  y parece que fuera producto de lo que pasa hoy con el porro, las bandas y  Festival Nacional del Porro en San Pelayo.

 



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