La ansiedad generalizada

Por: *Marta Saenz Correa.


Desde que empezó el periodo de aislamiento nuestras rutinas han cambiado drásticamente; nos hemos tenido que adaptar a nuevas dinámicas de trabajo y convivencia, dejar de interactuar con nuestro núcleo social y, pasar más tiempo de lo usual en nuestras casas. Según la Organización Mundial de la Salud las epidemias producen un impacto mental en las poblaciones afectadas. La continua exposición a mensajes relacionados con el riesgo, sumado a los cambios que se generan en los hábitos que se deben adoptar y, el miedo a la enfermedad, generan preocupación y estrés en la ciudadanía, que puede llegar a presentar cuadros de tristeza, irritabilidad, ansiedad o pánico durante este tiempo. Por lo cual, la entidad hace un llamado a la calma y destaca la importancia de cuidar nuestra salud mental.

El trastorno por ansiedad generalizado se define como la afección caracterizada por preocupación excesiva y sentimientos de temor, terror e incomodidad que dura seis meses o más. Otros síntomas del trastorno incluyen: inquietud, cansancio e irritabilidad, tensión muscular, incapacidad de concentrarse o dormir bien, falta de aliento, latidos cardiacos rápidos, transpiración, mareo, o preocupación excesiva, difícil de controlar. Se caracteriza por una preocupación persistente e irreal respecto de aspectos de la vida diaria tales como las finanzas, la familia, la salud, y el futuro.

Las personas con este trastorno, tienen dificultades para controlar su ansiedad y mantenerse concentradas en las actividades diarias; y presentan síntomas como preocupación persistente por determinados asuntos que son desproporcionados en relación con el impacto de los acontecimientos, dificultad para lidiar con situaciones de incertidumbre, incapacidad para dejar de lado u olvidar una preocupación, temperamento indeciso, y miedo a tomar la decisión equivocada.

Ahora, no hay forma de predecir con certeza qué hará que una persona padezca un trastorno de ansiedad generalizado, pero puedes tomar medidas para disminuir el efecto de los síntomas: establece prioridades en tu vida, administra bien tu tiempo y tu energía, cuida de tu cuerpo y de las relaciones, duerme lo suficiente, mantén un horario diario regular, ingiere alimentos saludables, ejercítate, habla con familiares y amigos cuando estes nervioso y asustado, haz algo diferente para distraerte, realiza cualquier actividad que permita no darle importancia a los síntomas que está sintiendo, e incorpora técnicas de relajación.

Por último, la clave es reinterpretar el problema, analizar la amenaza de forma más realista y no magnificarla. Razona si la posibilidad de que ocurra lo peor es tan grande, e interpreta los problemas como un desafío, y no como una amenaza, para afrontar la situación con motivación.

Para destacar:

“Es difícil pensar con claridad cuando la ansiedad nos domina”. Joseph Joubert.


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