Joseph Avsky, una pluma que triunfa en los Estados Unidos

Por: Mario Sánchez Arteaga.


Mario Sánchez Arteaga / @Mariosinu

Era una tarde medio fría, el cielo parecía oscurecerse, pero se negaba al ver la resistencia de un sol que se asomaba delirando en la montaña. La gente pasaba con el buzo o chaqueta en mano como un presagio al cambio de clima que caería en la noche. Bajé desde el quinto piso para caminar un poco y antes de salir del edificio me tropecé a un personaje que llevaba el caribe en los zapatos; camisa guayabera casi transparente y una mochila de pita de cabuya bastante colorida. Su cara era la de un esquimal extraviado. De Tez blanca, pelo mono desordenado enrulado y anteojos no a la medida de su cara. Cuando habló se evidenció que era tan costeño como el Pibe y la pinta deslucía el entorno de quienes en ese entonces estudiábamos en la ciudad de Medellín. Era Joseph Avski ¡Bastante original!

A través de Joseph logramos hacer un grupo de amigos, en su mayoría costeños que teníamos cierto gusto por el arte, la literatura, el cine, la gastronomía, el periodismo, el vallenato y ante todo buenos “mamadores de gallo”. Me profundicé a leer poseía gracias a los autores que él me recomendaba, compartimos muchos espacios que originaron una amistad que aún persiste. Todo esto me permitió ser conocedor de causa de la disciplina y empeño que tenía por el oficio de escribir y leer. Mientras muchos ahorrábamos para comprar zapatos o ropa de moda, Avski siempre estaba a la vanguardia de las últimas publicaciones, gastaba en libros y música original, me invitaba al centro de la ciudad a recorrer librerías para buscar lo que él llamaba “Joyas Literarias”. A veces se perdía y solo aparecía al tradicional sancocho de gallina que nos preparaba la señora Ana los domingos.  Su ausencia se debía a noches y días sentado en el computador escribiendo una novela. Escribía y escribía.

José Manuel Palacios, como es su nombre de Pila, nació en la ciudad de Medellín, pero muy niño, en esa primera infancia, llegó a Montería junto a sus padres. Cursó la primaria y el bachillerato en el Colegio La Salle. Desde temprana edad comenzó a leer desmedidamente, devorando los clásicos de la literatura de manera precoz y al mismo tiempo trazando escritos, buscando un estilo propio que con los años lo encontró. Se considera Monteriano puro, acogiendo la célebre frase de la Lozana Andaluza “No eres de donde naces sino donde paces”. Estudió Física en la Universidad de Antioquia, de donde egresó, al tiempo escribía ensayos y cuentos publicados en España y otros medios de Latinoamérica. En el año 2009 ganó el IX Concurso Nacional de Novela de la Cámara de Comercio de Medellín con la obra “El corazón del escorpión”. Seguidamente publicó “El libro de los infiernos” con el cual llegó a ser finalista en la Bienal de novela José Eustasio Rivera. Continuó en su pluma incansable con el libro “A un Paso de Juárez”, la novela “El infinito se acaba pronto” y “Fragmentos de sombra”.

Joseph lleva viviendo en los Estados Unidos más de 13 años, de los cuales ha cursado un Master en Artes en Creación Literaria en la Universidad de Texas y Doctorado en Estudios Hispanos de la misma universidad. Poco a poco ha ido labrando su propio camino como escritor, en un país donde hay muchas oportunidades, pero el doble en competencias. Ha logrado la hazaña de tres publicaciones traducidas al ingles, “Heart of Scorpio” (El corazón del escorpión),  “A step from Juárez” (A un paso de Juárez) y recientemente fue notificado que «El infinito se acaba pronto” saldrá en el mes de noviembre como “Infinity Ends Soon” con el sello editorial Mouthfeel.

Actualmente es profesor asociado en Northwest Missouri State University. Aunque su nombre ya comienza a posicionarse en el sector de la academia y literatura del otro lado del charco, como castizamente nos referimos a quienes están en el país del norte, el Sinú lo lleva en todo momento. Estamos ante un prospecto escritor que de seguro seguirá cosechando frutos y enalteciendo no solo el nombre de Montería sino el de toda la nación.



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