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Inversiones extranjeras en salud, en aumento

Por: William Mercado E.


En los últimos años Colombia se ha convertido en un destino atractivo para la realización de importantes operaciones en el sector salud, representadas en la creciente inversión extranjera, para la compra de grupos empresariales reconocidos en esta área; es así como países como Estados Unidos, España, Venezuela, México, Perú y Francia, entre otros, decidieron que su llegada al país en este sentido tiene el objeto de fortalecer, este renglón de la economía nacional.

Paralelamente a estos movimientos financieros, se desarrolló una reestructuración al Sistema de Salud Colombiano, en el que claramente queda definido el esquema de operación que en adelante marcará la dinámica de la prestación de servicios médicos en el país.

La ocurrencia de ambos aspectos lleva a la reflexión sobre las razones que se encuentran en la base de esto, haciéndose las preguntas obligadas de ¿si existe una crisis financiera tan profunda, que es eso que llama la atención de grandes empresarios foráneos? ¿Qué es hoy tan diferente en el mercado, que propicia la inyección de grandes capitales forasteros?

Evidentemente las condiciones cambiaron. Lo que ha sucedido a este respecto, no se debe única y exclusivamente a la vocación altruista de empresas exitosas que quieren cooperar con el salvamento financiero que se requiere para superar las dificultades que en este sentido atraviesa el sector salud, desde hace mucho tiempo.

Lo que realmente ha pasado es que a la luz del círculo vicioso en el que se ha visto envuelto nuestro sistema de salud, una vez identificadas las múltiples opciones de negocio que se desarrollan alrededor de las empresas de salud, llámense gestores, prestadores o proveedores, y mientras los nacionales heroicamente han soportado todas las condiciones adversas que desde la nación se han impuesto, se estructuró un complejo modelo en el que convergen los intereses económicos con la prestación de servicios de salud y otros.

Preocupa de este escenario que si desde el ministerio de salud y protección social, no se surten modificaciones a la normatividad que se encuentra vigente a la fecha, serán estos poderosos inversionistas quienes terminarán apropiándose y absorbiendo bajo las condiciones que ellos impongan, a quienes con grandes esfuerzos levantaron y sostuvieron instituciones en el peor de los escenarios, asumiendo la quiebra de Empresas Promotoras de Salud, adaptándose a cada norma que las protegió y blindó hasta el cansancio, para que no respondieran como debía ser a quienes le prestaron sus servicios.

No se entiende como no se han tenido en cuenta las experiencias exitosas que en otros sectores en condiciones similares fueron implementadas, aplicando estrategias que nacieron del compromiso y análisis responsable de la situación, llevando al fortalecimiento, crecimiento y sostenibilidad a largo plazo a las empresas que lo conforman. Recuérdese el caso del sector hotelero.

Por qué antes de entregar el poder económico a extranjeros, no se pensó en robustecer a los nacionales, con planes financieros de salvamento serios, en donde principalmente se reconociera que la situación financiera del sector salud se debe básicamente a la pérdida de confianza entre sus actores, la insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), gastos exagerados en lo que concierne a lo que se encuentra por fuera del Plan Básico de Salud (PBS), falta de reglas claras para todos los intervinientes, y en consecuencia se definieran las acciones puntuales que las impactaran directamente, para que de alguna manera se recompensara la paciencia y valentía de quienes se atrevieron a continuar y a quedarse.

Si bien es cierto que la inversión extranjera, es una estrategia que hace posible la generación de liquidez, no es la única, y más allá de los beneficios económicos, sociales y tecnológicos que esta pudiera traer, está el desconocimiento del trabajo de quienes desarrollaron modelos impecables, en los que encajaron sin reparos la calidad y la rentabilidad.

Si algo prima entre quienes conforman el sector salud, es la contemplación excepcionalmente pasiva de los cambios y situaciones que se van presentando, a la espera de que un día mejore, casi que, por arte de magia, eso que diariamente les molesta, dejando que otros tomen ventaja. Independientemente de lo adelantadas que se encuentren las transacciones comerciales a las que se ha sometido el sistema de salud, aún hay tiempo de sentar una posición vehemente exigiendo un trato equilibrado que lleve al crecimiento y no nos condene a la desaparición, producto de una competencia inequitativa en términos de solvencia.



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