Inteligencia artificial el futuro-presente

Por: Boris Zapara Romero


Inteligencia Artificial… definitivamente da algo de escozor solo escuchar juntas ese par de palabras. Para algunos la incomodidad será cosa de sus creencias, para otros de su ignorancia, otros por el incierto futuro laboral que ya avizoran, pero definitivamente para todos está en que no se ha podido definir con exactitud a que se refiere.

Consulté una guía del prestigioso Massachusetts Institute of Technology para escudriñar cual era su definición del tema, y como buenos académicos, lo digo sin sarcasmo, no la tienen.

De hecho, la guía que es una introducción a un curso sobre IA, invita a quienes lo van a cursar que no se apeguen a las definiciones existentes, de manera que la están construyendo con sus estudiantes.

Así me atrevo a traer a colación al Británico Alan Turing, uno de los precursores de la computación y quien desde antes de estar acuñado el término de marras, inteligencia artificial, ya planteaba si las computadoras un día podrían pensar por si solas, así que siendo un tema en su época con tan poca información, con la seguridad de sus dudas y planteamientos, creo lo que se conoce como el Test de Turing para determinar si una máquina es capaz de pensar.

Volviendo a la definición, lo que se puede intuir de la orientación en los planteamientos de Turing, es que la IA es posible al establecer modelos de comportamiento humano, y entre ellos la prueba – error como camino de aprendizaje. “Sería injusto esperar que una máquina recién salida de fábrica compitiera en igualdad de términos con un graduado universitario”, por lo que una “máquina inteligente” debe comenzar por ser una máquina sencilla que vaya “aprendiendo” escribió en 1948 en “Intelligent Machinery” (artículo no publicado).

Lo que encontramos a esta altura, 2021, es que el desarrollo de la Inteligencia Artificial está en permanente crecimiento y que son muchos los aspectos en que, así no lo estemos viendo, la IA ya hace parte de nuestras vidas. Y tal vez quienes somos mortales no lo percibimos porque como bien lo indica la mencionada guía del MIT para el curso Techniques in Artificial Intelligence (Técnicas en Inteligencia Artificial), quienes están haciendo estos desarrollos y modelos se adueñan de esta premisa: “no es suficiente hacer un programa que parezca comportarse como lo hacen los humanos; se desea crear un programa que lo haga de la forma en que lo hacen los humanos”.

Para ir aterrizando, se debe anotar que los humanos estamos hechos de malas decisiones, y con ellas los errores que las acompañan vienen cargados de facturas que muchas veces no tenemos como cubrir. Allí aparecen conceptos como el de la maldad y su inefable conexión con nuestra humanidad, lo que me hace traer a colación éste fragmento de la obra “Meditaciones” del gran Marco Aurelio “¿Qué es la maldad? Es eso que has visto demasiadas veces. Ante cualquier suceso, recuérdalo: la encontrarás lo mismo arriba que abajo, pues de ella están llenas las historias antiguas, las intermedias y las recientes, la ciudad y sus casas“.

De esta manera es algo entendible que esté corriendo una idea con cada vez más fuerza de dejar a la IA la toma de decisiones, e incluso que remplace a los políticos.

El Center for the Governance of Change de la IE University, hizo un sondeo en ocho países europeos antes de la pandemia, 2019, para estudiar la huella en lo político, económico y social de la revolución tecnológica, y encontró muchos datos que deberían invitar a los liderazgos en lo público y privado a tomar estos temas más en serio, como que el 40% de los encuestados tiene claro que la empresa para la que trabaja desaparecerá en los próximos 10 años si no impulsan cambios en esta materia, o que al 56% le preocupa que los robots puedan desempeñar gran parte de los trabajos humanos.

Este artículo si bien cae a políticos y gerentes, va en especial a padres y docentes, pues hay que preparar desde ya esta generación de “chichos de sala y pantalla” a la que pertenecen mis hijos, para que no sean parte de esa nueva categoría de parias del futuro.

Hay que prepararse y prepararlos para el futuro-presente, una realidad que implica que la IA, que hoy se esconde en nuestros teléfonos y laptops, va a ser parte oficial de la familia, la empresa y la sociedad.



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