Inmunidad, vacunas y folclor

Por: José J vergara Diaz


No hay que confiarse, seguimos en medio de una pandemia que todos los días suma nuevos casos y cobra vidas, el comportamiento asincrónico de las regiones del país hace que los departamentos y municipios vivan momentos epidemiológicos muy diferentes entre sí que requieren diferentes medidas para cada uno de ellos.

Ya se empiezan a conocer informes y estudios que nos ilustran sobre el impacto que tuvo el virus en las comunidades, y es de mucha ayuda empezar a conocer, entender y cuestionar estas cifras para construir el mejor conocimiento posible.

A razón de el reciente Reporte Breve realizado desde la ciudad de Montería llamado “SARS-CoV-2 seroprevalence among adults in a tropical city of the Caribbean area, Colombia: are we much closer to herd immunity than developed countries?” y sobre algunas declaraciones y titulares en medios de comunicación, creo necesario plantear unas consideraciones para motivar mayor concienciación en el público sobre lo que significan este tipo de estudios y lo que se puede concluir de ellos.

En primera medida, noten que el título del reporte es una PREGUNTA, los autores lanzan una hipótesis y de acuerdo a sus métodos, objetivos y resultados tratarán de dar respuesta a su interrogante. Concluyen que detectaron anticuerpos contra SARSCOV-2 en el 55.3% de su muestra de 1368 habitantes de Montería, encontrando mayor prevalencia entre 20 y 60 años con 53.9%, y que se necesitan más estudios para comprender la duración de la inmunidad. Fue un trabajo realmente increíble, interesante y valioso, nos da luces sobre el comportamiento del virus en la población.

Al parecer el estudio no incluyó menores de edad, que si nos basamos en el último censo del DANE en la ciudad, significa alrededor del 30% de los habitantes, y si todos somos susceptibles, es una cifra nada despreciable si queremos aducir que nos acercamos a una inmunidad de rebaño, máxime cuando los mismos autores en otro estudio sugieren que puede haber una reactividad serológica cruzada con antiguas infecciones por virus zika hasta en el 26% de las pruebas de anticuerpos positivas para SARSCOV-2, se necesitan más estudios para establecer si el hallazgo realmente significa inmunidad contra el coronavirus; otro estudio, pre-publicado en Science Direct, sobre la respuesta de las células CD4+ T a SARSCOV-2 en personas no expuestas y pacientes graves con COVID-19 encontró reactividad cruzada con el coronavirus humano causante de resfriado común en la mayoría de individuos sanos, sin embargo esto no parece contribuir a la respuesta inmune a casos graves de COVID19.

El informe preliminar del Estudio Nacional de Seroprevalencia conducido por el INS y Minsalud nos avisa también de algunos valores similares a Montería en Barranquilla y superiores en Leticia; las preguntas que surgen ahora son: ¿Por cuánto tiempo?, ¿Qué hacer en las zonas de baja prevalencia de estas ciudades?, ¿Cuánto ha sido el costo humano?, ¿Deben vacunarse los seropositivos?

Ya hay voces que dicen que deben revisarse las cifras de letalidad al conocerse estos datos, pues si hay muchos más infectados es necesario recalcular, sin embargo esto no es así de sencillo. La tasa de letalidad en una población es la relación entre el número de muertes por infección por SARS-CoV-2 (numerador) y el número de personas infectadas por SARS-CoV-2 (denominador) durante un período preestablecido. Tanto el numerador como el denominador son difíciles de cuantificar. ¿Por qué es difícil cuantificar el denominador?

El número de infectados con SARS CoV 2 no es el número de casos confirmados de COVID-19, muchas personas infectadas nunca presentan síntomas o tienen síntomas menores y nunca se les diagnostica. ¿Por qué es difícil cuantificar el numerador? El número de muertes puede ser subestimado por las muertes confirmadas de COVID-19 debido a una determinación inexacta, sobreestimada por el exceso de muertes debido a los efectos indirectos de la pandemia.

Los resultados que hemos ido conociendo no son raros, han sido proyectados y validados por modelos matemáticos y esto es de gran utilidad para futuras proyecciones.

Estos mismos datos explican el porqué las curvas de Colombia a diferencia de las de algunos países europeos son más amplias en el tiempo, y el porqué Europa tiene un riesgo de una segunda ola aún mayor, puesto que aún tienen un alto número de personas susceptibles. Lógicamente en las ciudades donde haya una mayor proporción de susceptibles habrá más riesgo de infecciones y muertes en el corto plazo.

Es importante resaltar que estos resultados NO descartan nuevas olas en las ciudades, dado que aún no sabemos la duración de ese porcentaje de inmunidad reportado, además NO es prudente hablar de Inmunidad de Rebaño en el sentido estricto de la palabra porque aún no se sabe cuánto dura esa inmunidad, y porque ese valor puede ser diferente para cada lugar debido a factores como heterogeneidad del contacto, tal como lo expresó la epidemióloga Dra. Zulma Cucunubá del Imperial College of London.

Sobre las vacunas, suscribo completamente a la opinión de la Dra. Mónica Lalanda (Urgencióloga, Bioeticista, Comunicadora e ilustradora): avanzan los días y los gobiernos ya compran vacunas que aún no existen y casi están ya organizando las colas para vacunar.

Mientras tanto, personas con credibilidad científica como el editor del British Journal of Medicine, Peter Doshi hace un llamado a la prudencia, y no es el único, en la revista The Lancet, cuatro investigadores veteranos reconocidos hacen un llamado de atención y cautela, lo hacen desde la experiencia de investigación en tecnología similar para la vacuna contra el SIDA.

Para hacer un seguimiento de todas las vacunas que hay ahora mismo en proceso de estudio, hay transparencia en la página de www.clinicaltrials.gov, dan datos y fechas de laboratorios de finalización de fases. Parece que ninguna estaría lista antes de mayo de 2021. La vacuna de Pfizer estaría acabada en agosto del 2021 y el estudio se daría por completado en enero del 2023. Estos serían los plazos a seguir, para confirmar su seguridad, en circunstancias normales.

Pero las circunstancias no son las normales. La FDA está recomendando de forma excepcional por emergencia mundial que la fase III de los estudios de seguridad de la vacuna dure dos meses tras completar vacunación (normalmente entre 1 y 3 años). Vacunar al personal sanitario de primeros puede ser tremendamente arriesgado, ya se habla de esto abiertamente.

Y mucho cuidado, estos médicos alarmados NO son antivacunas!. Necesitamos esa vacuna pero la presión política y social pueden resultar en vacunas inseguras. Cruzamos los dedos esperando una buena vacuna y la sensatez de nuestras instituciones pero dejemos que la ciencia siga sus pasos, mientras hay que seguir presionando e insistiendo en aplicar e investigar otras medidas de protección.

Por otro lado, el optimismo desbordado y lo folclórico con que se toman los comunicados de prensa, han hecho que muchas personas den por hecho que esta pandemia se resolvió, sobre todo si ya se han infectado y superaron la primoinfección, sin embargo, cada vez se conocen más reportes de reinfecciones documentadas en distintas partes del mundo, son muy escasas y anecdóticas pero no se pueden ignorar; también se empiezan conocer casos de lo que se ha denominado “covid prolongado” que son cuadros clínicos sintomáticos extensos y de evolución errática, con una mortalidad importante; y por último también se conocen reportes de reactivaciones de la infección en personas dadas de alta, con el consiguiente cuadro grave del reingreso. Menciono todo esto para resaltar lo impredecible que puede resultar la acción del virus, y aunque estas formas sean una minoría, ¿estaría usted dispuesto a correr el riesgo?



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