¿Hacia dónde va el sistema de transporte público de Sincelejo?

Por: Mario Ruíz


Opinión. Una ciudad sin transporte público es como si no tuviera alma. No hay lugar a culpas, todos lo somos. La realidad no podemos esconderla. Cuando se empezó a diseñar el sistema de Sincelejo, el estudio afirmaba que sólo el 7% de los viajes se hacen en transporte público colectivo urbano. La mitad se hacen en mototaxi, un 6% en taxi y un 20% a pie. Definitivamente, la falta de agua y el transporte han sido los talones de aquiles de Sincelejo. Pero quiero referirme a este último. Les pido, me dejen hacer un repaso de la última década.

El plan nacional de desarrollo 2006 – 2010 estableció medidas para implementar Sistemas Estratégicos de Transporte Públicos (SETP) en varias ciudades del país: Ibagué, Pasto, Popayán, Neiva, Armenia, Santa Marta, Manizales, Montería, Valledupar, Villavicencio, Buenaventura y Sincelejo. Esta ley, dio paso al CONPES 3637 de febrero de 2010, y con ello, un acuerdo municipal del Concejo de Sincelejo, el mes siguiente. Con dicho acuerdo, el entonces alcalde Jesús Paternina, creó Metro Sabanas S.A.S. Es una entidad que contrata como empresa privada, muy importante para hacer balances posteriores.

Para contar con un sistema de transporte en Sincelejo, el Gobierno Nacional y el municipio firmaron un convenio de cofinanciación. Como su nombre lo indica, el 70% fue de la Nación (provenientes del Banco Mundial) y el 30% de Sincelejo. Todo por un valor de 143 mil millones de pesos -luego se adicionó más plata, en 2016 llegó a 184.473 millones -. En junio de 2015, sale el CONPES 3833 para darle más oxigeno presupuestal a los sistemas de transporte del país, incluyendo Sincelejo. Como parte del proceso, el 8 de agosto de 2016 inició la operación de SIBUS con 50 buses nuevos y 35 usados. Hasta ahora sin ningún éxito, como ustedes saben.

¿En qué se ha inviertido esta plata? Las acciones del centro histórico -en ese entonces se llamaba Centro Amable-, el par Vial de San Carlos, una gran mayoría de la pavimentación de andenes, semáforos, paraderos -Sincelejito, Los Libertadores, Cabrero y Salvador-, calles, ciclorrutas y la existencia de los pocos buses que tenemos actualmente en Sincelejo, es el resultado de este esfuerzo presupuestal. Como todo proceso público, ha requerido tiempo para desarrollar unas fases. Por ello pasó por tres administraciones incluyendo la de Jairo Fernández y Jacobo Quessep, y finalizará con una cuarta, la actual.

A eso que algunos le llaman transformación, para mí es el momento más importante de implementación del SETP. Si hay que señalar protagonistas, es mejor decir que los andenes, paraderos, calles y buses que vemos en Sincelejo son producto de una política nacional en articulación con el municipio (70% vs 30%) de los últimos 10 años. Está muy lejos de ser responsabilidad de un solo mandatario.

Ahora bien, en la política quieren señalar siempre los logros, pero nunca asumir los costos. Hago a referencia a tres. En primer lugar, hubo un retraso 16 meses en la ejecución del proyecto por responsabilidad del municipio. Ese 30% de aportes, tuvo que cambiarse. Aquí hay un problema de planeación que nadie habla. En segundo lugar, la flota de buses necesita unos 12 mil millones de pesos para poder contar con su operación, según la Financiera de Desarrollo Nacional. ¿Quién responde por la falta de cumplimiento de SIBUS?. En tercer lugar, la apuesta en cultura ciudadana no ha tenido resultados. Aquí hay una responsabilidad compartida, porque desde la ciudadanía también perdimos el año en esto.

En últimas, el debate más importante es ¿cómo garantizar una buena prestación del servicio público de transporte? ¿Cómo garantizar su sostenibilidad financiera para estar en operación? ¿cómo incentivar el uso del transporte público en una creciente oferta del mototaxismo para cubrir 22.000 pasajeros por día? El 2020 es el año clave para responder estas preguntas, y buscar soluciones.



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