Gestión del desarrollo y la competitividad

Por: Boris Zapata Romero.


Opinión. Esta semana, en medio de esas estrategias que tienen las redes sociales para engancharte y que los jueves han instituido como “jueves de volver al pasado”, que es lo que TBT significa como acrónimo en inglés de “ThrowbackThursday”, me llegaron un par de fotos en las que estaba visitando el Banco Mundial y APC Colombia.

Como recordar es vivir, me vinieron a la memoria los motivos de esasgestiones que adelantaba como Secretario de Hacienda de mi departamento, entre las que visite las oficinas de USAID en la Embajada Americana -que correspondieron enviando una delegación posteriormente a mi oficina-, que no eran otras que las de buscar cooperación técnica, tecnológica y financiera para instituir en Córdoba un programa de transparencia en el uso de las finanzas públicas.

Debo anotar, para satisfacer la curiosidad de quien queda con la duda, que elcometido acabómuy pronto, cuando una voz en el teléfono me dijo que mis gestiones eran “inconvenientes”, y nunca me permitieron exponerle a mi superior para explicar la importancia que aún a hoy representaría esa iniciativa, sobre la que la mencionada visita de la delegación que recibí en abril de 2016 reveló un genuino interés de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Hasta aquí el #tbt.

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Entender la gestión ante organismos de cooperación no es fácil para los liderazgos tradicionales. Creen que se trata de charlas y reuniones interminables para producir documentos inservibles, o se enemistan de entrada frente a los parámetros y estándares que establecen los cooperantes sobre los recursos que se van a manejar. Y en todo caso, creen que se trata de esfuerzos que no representan certeza alguna en cuanto a que se lograrán los objetivos tras la gestión. Así las cosas, a su parecer, mejor seguir dependiendo del presupuesto público.

Lo cierto es que la gestión del desarrollo y la competividad,hoy en día es clave para dar los saltos que necesitamos yaprovechar las ventajas que nos ubican como un país Civets-acrónimo acuñado por Robert Ward, Director de la Economist IntelligenceUnit, para referirse a mercados emergentes con atractivo para el comercio, entre los que está Colombia-.

Quiencrea tener algún tipo de liderazgo, y no entiendaque incluso hacia dentro del país también hay que competir para lograr una parte importante de la torta del desarrollo y el progreso, y que eso se hace a través de la gestión, que mejor se dedique a otra cosa.

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En Córdoba,más. No es desconocida su pelea permanente por los primeros puestos en toda carencia; así que, es doble la tarea para poder gestionar el desarrollo, y superar las instancias actuales que se ven reflejadas en las deplorables cifras en pobreza, falta de infraestructura física y tecnológica, irregulares servicios de educación y salud, déficit de bienes públicos, informalidad laboral, nula innovación, ineficiencia en la productividad agropecuaria, y una frágil institucionalidad.

No faltará el que salga a anotar,en lo que respecta a Montería,que la cosa ha mejorado. A lo que debo responder: Si, y lo reflejan las cifras de empleo de este 2021 que sobresalen por encima de los 2/3 del resto del país, pero eso lo que hace es que obliga a más y mejor gestión, pues la ampliación de la franja de clase media presiona la demanda para la provisión demás bienes y servicios de parte del Estado. O, mejor dicho: el que más tiene, más quiere.

Pero, además, como me enseño alguna vez un querido y dicharachero amigo “dos sacos vacíos no se paran, y si se paran, no se sostienen”, así que,por el bien de la misma capital y de todos nosotros los cordobeses, ya es hora de hablar en serio de Montería como Ciudad Región, y sus implicaciones en inversión estratégica a nivel intradepartamental, lo que implicará circuitos mayores de gestión del desarrollo y la competitividad.

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Para aterrizar, debo resaltar que hay una tendencia creciente de intercambios económicos externos para apalancar el desarrollo, incluyendo la cada vez mayor inversión privada directa y un más fácil acceso a los mercados financieros internacionales, y aprovecharla requiere de una habilidad que suma experiencia, conocimientos técnicos y capacidad de gestión. De hecho, hay una definición sobre el gestor del desarrollo que trae la Escuela Superior de Administración Pública ESAP, que dice que este se “constituye como una dimensión humano-social dialógica-bioética-ecoestética, más allá de la limitada actuación como simple funcionario”. Tiene razón, una cosa es un simple funcionario, y otra cosa el que sabe que debe ser parte del cambio, proponiendo, gestionando, escuchando, liderando, sumando conocimientos, recursos, y elementos técnicos, siempre pensando en la gente y un mejor porvenir.

Confiemos que entendamosen Córdoba pronto esto de la gestión del desarrollo y la competitividad, para no seguir solo aplaudiendo merecidamente los avances de otras regiones que ya lo entendieron, como el Atlántico o las Áreas Metropolitanas de Medellín y Bucaramanga. Afortunadamente hay quien, conozco el pollo.



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