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Para generar confianza en su cliente.

FOCUS  Por: Marcos Velásquez ‘Algo’ no es nada.  ‘Algo’ es señalar de un modo indeterminado lo que no queremos nombrar.  A lo sumo, es decir de manera peyorativa que hay “una cosa”, pero que su relevancia no alcanza el nivel del nombramiento. Para nosotros los...


FOCUS 

Por: Marcos Velásquez
Por: Marcos Velásquez

‘Algo’ no es nada.  ‘Algo’ es señalar de un modo indeterminado lo que no queremos nombrar.  A lo sumo, es decir de manera peyorativa que hay “una cosa”, pero que su relevancia no alcanza el nivel del nombramiento.

Para nosotros los seres hablantes nombrar, poner en palabras determinadas las cosas, las acciones o los actos es crucial, dado que lo que no tiene nombre produce angustia, porque ella aparece precisamente cuando uno identifica una falta y no tiene como nombrarla.

¡Por ejemplo!  Usted está esperando una respuesta.  Mientras ella aparece, e independiente de si es favorable o no para usted, lo que siente en su ser es lo que usted conoce como angustia.

Esta se puede traducir en “dolor de tripa”, ansiedad, mal genio, pérdida o aumento desmedido del apetito, necesidad de estar con alguien a toda costa, o el cúmulo de sensaciones inciertas que lo llevan a abrigar emociones -la más de las veces, negativas-, que usted vivencia en su organismo o en sus actos, al punto que llega a ser consciente de que hace cosas sin querer, sin saber por qué.

Y pum!  Aparece la respuesta que usted esperaba, y mágicamente sin usted notarlo, independiente del resultado esperado, lo primero que surge en usted es una sensación de alivio, de distensión.  Como si se hubiera quitado “un peso de encima”.

Surgen nuevas emociones, las propias de lo que usted idealmente esperaba de la respuesta, pero lo que vivió como angustia desapareció.

Luego, al no tener una repuesta que no es más que una palabra, ya sea monosílaba o no, pero igual, una palabra con la que pueda nombrar eso que usted aguarda, espera, anhela o desea, al no tenerla en su realidad psíquica (en su pensamiento u organización de sentidos significantes que le dan significado a su vida), su imaginario se desborda y fuera de que comienza a pensar en cosas negativas, auto destructivas, su organismo empieza a vivenciar lo que ya he señalado como sensaciones de angustia.

Por tal razón, cuando decimos en nuestra cotidianidad: ‘algo’, y ese algo depende de una relación con otra persona, o con los anhelos o ilusiones que le imprimimos a una idea que queremos llevar a cabo, en la medida en que no determinemos, que no nombremos con una palabra propia o cercana a lo que deseamos vivir o materializar, estaremos presos de la angustia.

La responsabilidad de una marca personal es asumir el costo de no generarle angustia a su cliente con su servicio.

Para la marca personal es más oportuno, si me lo permiten: “sano”, hacerle entender a su cliente que -en tanto marca personal- no es lo que requiere él  como solución a sus necesidades.

En otras palabras, la responsabilidad de una marca personal frente a su cliente es nombrarle con nombre propio lo que él necesita.  Al punto que si la marca personal no cuenta con tal servicio para cubrir su necesidad, entonces ha de ser honesto con el cliente y decirle: <<No soy la persona indicada.  Me parece que debe indagar en otro lugar>>.

La marca personal ha de ofrecer a su cliente un servicio o un acompañamiento que le quite su angustia.  El cliente, por desconocimiento o analfabetismo cae en búsquedas desmedidas de ‘algo’, “lo que sea”, que le ayude a quitar lo que tiene, lo cual hace que cometa más traspiés e incremente su estado de malestar.

Ya sabemos que un cliente requiere para su tranquilidad que le nombren o que le ayuden a encontrar la palabra con la cual él pueda nombrar ese ‘algo’ que necesita.

Una marca personal, en el discurso contemporáneo, ha de tener claridad sobre su lugar frente al cliente, ya que un cliente acude a ella buscando soluciones concretas, que se ajusten a su necesidad.

Por ello una marca personal ha de estar preparada para dar respuestas sin ambages y sin venta de simulacros.

Toda, absolutamente toda relación al otro es un negocio.  Y como todo negocio, en el mundo del mercado se requiere que las partes queden medianamente satisfechas con la relación y el intercambio en juego.

De ello depende la ganancia, para la marca personal, del marketing más antiguo y certero que conocemos los seres hablantes: el voz a voz.

Para no generar angustia a los clientes, una marca personal ha de nombrar con palabras propias las necesidades de su cliente y ser claro en si puede responder de modo efectivo a sus necesidades o no.

He ahí un tip para iniciar el proceso más complejo de una marca personal en el discurso actual: generar confianza en su cliente.

Mail: marcosvelasquezoficial@gmail.com

Twitter: @MARCOS_V_M



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