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¡Estamos en deuda con los niños!

Opinión/ Por Marta Saenz. En nuestro país, abril es el mes escogido para celebrar la niñez y es por excelencia el período en el que se desarrollan actividades lúdicas, recreativas y de toda índole, pero que en realidad deberíamos aprovechar para reflexionar y tomar acciones...


Opinión/ Por Marta Saenz. En nuestro país, abril es el mes escogido para celebrar la niñez y es por excelencia el período en el que se desarrollan actividades lúdicas, recreativas y de toda índole, pero que en realidad deberíamos aprovechar para reflexionar y tomar acciones frente a situaciones desafortunadas que hoy viven nuestros niños. Conocer las cifras actuales del trabajo infantil, por ejemplo, nos deja el sin sabor que tenemos mucho por hacer. En la actualidad hay 1.039.000 menores entre los 5 y los 17 años trabajando, de los cuales el 67% se localizan en la región caribe.

Cuando un niño, niña o adolescente incursiona a temprana edad al mercado laboral, sustituye el tiempo que debería dedicar a su propio desarrollo físico e intelectual, para someterse a relaciones de sumisión; de esta manera, el trabajo infantil se convierte  en una forma de exclusión social, en donde se exponen a las niñas, niños y adolescentes trabajadores a riesgos físicos y psicológicos, que limitan sus capacidades y le imponen desventajas y falta de oportunidades.

Según el convenio 182 de la OIT, se consideran como peores formas de trabajo infantil a toda actividad que priva a los niños de su niñez, y dignidad y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico, tales como la esclavitud, la servidumbre, el trabajo forzoso, la prostitución, la pornografía, el reclutamiento en el conflicto armado y la utilización en actividades ilícitas.

¿Por qué trabajan nuestros niños?  Algunas ONG y Organismos Internacionales presentan como causas la incidencia de la pobreza en su vida, la falta de oportunidades de empleo formal para los padres, la debilidad de las políticas públicas para la protección de la infancia, la presencia del conflicto armado en sus regiones y la ausencia de la oferta educativa por parte del estado. Lo anterior, agrava la situación de vulnerabilidad de los menores, dado que en la mayoría de los casos están expuestos a que sus patrones evadan la cancelación de sus derechos laborales. El Dane asegura que unos 541.000 menores trabajan sin tener remuneración.

Nuestra legislación permite que un menor puede incursionar en el mercado laboral con 15 años con la autorización del Ministerio del Trabajo o el ente local, de conformidad a lo establecido en la ley 1098 de 2006. Cuando los niños son menores de 15 años, el procedimiento es el mismo, pero solo se les permite vincularse a oficios artísticos, deportivos o culturales.

Es importante enfatizar que la familia y la sociedad somos corresponsables junto con el estado de la protección integral de los niños y adolescentes, por ello, como ciudadano tenemos el deber de denunciar este hecho ante las autoridades competentes.

Nota adicional

Se considera trabajo infantil toda actividad económica efectuada por un niño, niña o adolescente que pone en riesgo su integridad física, mental o moral e implica una limitante para su desarrollo integral.



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