Es hora de reescribir las Fiestas del 20 de enero

Por: Mario Ruiz Soto


“Ya llegó el 20 de enero, la fiesta de Sincelejo” una dedicación del maestro Rubén Darío Salcedo Ruíz a su padre, Esteban Salcedo. Hay más de 100 interpretaciones, en 5 idiomas diferentes. Sin duda, un ícono de nuestras fiestas.

El origen de nuestras fiestas tiene una tradición religiosa y un pasado popular. Se hacen en honor al Dulce Nombre de Jesús. De hecho, en el pasado, se hacía la fiesta religiosa y luego de ésta, venía la junta organizadora que impulsaba las corralejas. El 20 de enero de 1980, ocurre la tragedia conocida. El dolor embargó a Sincelejo, y se suspendieron las corralejas.

Mientras no estaban las corralejas, las Fiestas mutaron. La cabalgata acompañaba con bandas a ritmo del porro y el desfile de fandangueras, una exaltación a “Pola Becté”. También se destacó, el “veintenerito” y los “fandangueritos”, para enaltecer el fandango. Sin embargo, se reanudaron nuevamente las corralejas en 1999 y se suspendieron una vez más en 2013 hasta la fecha. Quiero aclarar de una vez, que no estoy de acuerdo con las corralejas.

Además, no debemos esconder la realidad: las fiestas no tienen un norte claro, al menos así lo creo. Por ello invito a reescribir las Fiestas del 20 de enero. Debemos mantener nuestro patrimonio cultural vigente, y a su vez, hacer cambios. Quiero dejar algunas ideas, con el ánimo de mejorar. Aquí van:

1. Conformar una “misión cultural” que estudie y presente cambios de las Fiestas del 20 de enero. Que sea lo más plural y diverso posible para que podamos tener una propuesta que destaque nuestro patrimonio cultural. Hace unos días las Procuraduría hizo un llamado a mantener políticas públicas en ese sentido.

2. Que los ejes de la fiesta sean la música (porro y fandango) y la cultura. El porro y el fandango son grandes activos que Sincelejo tiene para el mundo. Para ello, una posible medida que he escuchado varias veces, es pasar el Encuentro Nacional de Bandas de noviembre a enero. Por otro lado, hay que articular con más fuerza el Festival Enerino de las Artes y el Festival Enerino de la Palabra (escritores y poetas).

3. Crear una marca de las Fiestas del 20 de enero que implique al menos dos elementos: i) entregar la administración de las fiestas a gerentes y profesionales culturales y ii) una gran estrategia de venta de las fiestas, a través del marketing. Lo hacen en Valledupar, por ejemplo.

4. Apoyar semilleros de formación artística y cultural. Si logramos conectar las Fiestas del 20 de enero con el impulso de expresiones artísticas y culturales durante todo el año. Sugiero enfocarlo en nuestros niños, niñas y adolescentes, para mantener la fuerza cultural viva.

5. Impulsar industrias creativas como, por ejemplo, diseñadoras(es) de modas y vestuarios, impulsores de la gastronomía, creadores de música y de carrozas, artesanos, los coreógrafos, etc. Un diplomado de CECAR sobre economía naranja ha evidenciado las oportunidades en Sucre, y la alternativa de utilizar la propiedad intelectual. Un ejemplo, para ampliar la idea. Según Carnaval de Barranquilla S.A.S, hacer el Carnaval vale $20.000 millones, porque su preparación es de todo el año. La Cámara de Comercio por su parte, indicó que, en 2017, la ciudad tuvo un impacto de $61.000 millones durante la temporada.

Espero que estas ideas, sean un inicio para hacer festividades para todas y todos, y no para unos pocos. Es hora de darle un norte a las Fiestas del 20 de enero, a fortalecer el patrimonio cultural y a forjar una identidad sincelejana. Todo esto requiere de voluntad política, y un esfuerzo colectivo.



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