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Empieza el reloj de las elecciones locales de 2019

Por: Mario Ruiz Soto


Opinión. Marcos, María y Juliana no se conocen. Viven en Sincelejo, y tienen algo en común: pueden ser el motor de un cambio si así lo desean. Este cambio puede ser en un año porque inicia el reloj para las elecciones locales. Veamos sus historias.

Marcos vive en el barrio El Poblado, un asentamiento de un grupo de familias que salieron de varios municipios en los Montes de María como consecuencia del conflicto armado. Llegó hace 15 años al municipio y desde entonces no ha votado. Cada cuatro años van a hacerles promesas a Marcos y su comunidad, y como no se les han cumplido, optó por dejar de ir a las urnas. No lo culpo. Su barrio no cuenta con los servicios públicos básicos como el agua potable y el alcantarillado. Hay poca cobertura de energía eléctrica y uno de los mayores problemas es el acceso a una vivienda digna.

Doña María, por su parte, reside en el barrio Venecia, uno de los más lujosos de Sincelejo. No ha votado tampoco porque no cree en los partidos políticos. Ve como cada día algunos políticos arman a su antojo y para su beneficio las reglas de juego. Tampoco la culpo. Según, el Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, casi 8 de cada 10 colombianos no confían en las organizaciones políticas.

Juliana, por otro lado, es una estudiante de Ingeniería Agroindustrial de la Universidad de Sucre. Quiere votar por primera vez en las próximas elecciones, pero lo está dudando porque ha visto poca voluntad por parte de la Asamblea departamental para ampliar la financiación de su universidad. Tampoco la culpo. Está defendiendo una posición. Tiene sus razones.

Desde ayer y hasta el 27 de agosto de 2019 es el periodo de inscripción de cédulas para aquellas personas que quieran cambiar su lugar de votación. Así como Marcos podría votar por primera vez en Sincelejo, muchos colombianos podrían hacerlo en donde viven actualmente.

Pero lo más importante, inicia la cuenta regresiva para las elecciones locales que se llevarán a cabo el 27 de octubre de 2019. Así es, en un año tendremos 5 tarjetas electorales en nuestra urna para elegir a: i) alcaldes/as; ii) gobernadores/as; iii) diputados/as; iv) concejales/as y v) ediles/as. Marcos, María y Juliana deberán tomar la decisión de ir a votar o no, así como nosotros debemos hacerlo.

Como ya estamos a un año, permítanme referirme a tres temas. La primera reflexión que debemos hacernos es ¿cómo les ha ido a los mandatarios actuales? En diciembre, se habrán cumplido 3 años de las administraciones locales. Para entonces ya tendremos un mapa más claro que nos indique que tanto han avanzado nuestros alcaldes y gobernadores con relación a sus planes de desarrollo. Para entonces Marcos sabrá si el barrio El Poblado ya cuenta con acceso de agua y alcantarillado, y si la política de vivienda ayudó a su comunidad.

En segundo lugar, es el momento de hacer otra profunda reflexión. Si estamos cansados que se presenten a las elecciones los mismos de siempre, es hora de que salgan al ruedo los liderazgos que puedan hacer la diferencia. En este partido, este nuevo equipo deberá concentrarse en ganarle a los que siempre han ganado. Entonces, doña María, tendrá la opción de creer en los partidos políticos porque verá una nueva selección que quiere jugar bonito y ganar en competencia. Tal vez Juliana encuentre una candidatura apropiada que vele por los intereses de la educación pública en la Asamblea.

Por último, uno de los mayores retos es vencer a la abstención. Así lo creo. Los votos de Marcos, María y Juliana son tan importantes que pueden cambiar a quien elegimos.

Mientras más personas voten, menos opciones tienen los tradicionales y los corruptos de ganar la elección. ¿Sabían que hay personas interesadas en que no votemos? Claro, ya tienen sus estructuras montadas y los votos asegurados, y su cálculo inicia con la premisa: no todos van a votar. Dentro de muy poco verán -si no es que está pasando ahora-, a los corruptos sacando sus cartas con ríos de dinero y un arsenal de promesas que no pueden cumplir, con tal de ganar el tesoro público. Tenemos la obligación de defenderlo.

Eso me lleva a una frase que decía Abraham Lincoln: “una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil”. Esa es la papeleta que tendrá Marcos, María y Juliana en un año, y será tan poderosa que puede detener a los corruptos. Empieza el reloj de las elecciones locales de 2019.



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