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El producto y el servicio en la era digital

Por: Marcos Velásquez


Opinión. Plantearse una marca personal en la Web, implica romper con muchas costumbres y formatos que están por fuera del Online.  No quiere decir esto que haya que dejar de pensar en las dinámicas de los mercados desde el punto de vista Offline.  Quiere decir, por el contrario, que hay que revisar a consciencia ambas dinámicas para adaptarse a ellas y dominarlas.

Estamos acostumbrados en nuestro medio a movernos en todo lo que tiene que ver con las dinámicas del mercado fuera de línea.  Sin embargo, algunos aun están más atrás de las lógicas de dicho mercado.

Hablo de los que a nivel de venta de productos mercadean aun puerta a puerta, por citar un ejemplo.  De los que van tienda por tienda con un vendedor dando a conocer sus muestras para poner el producto en los mostradores de las tiendas que están posicionadas o bien ubicadas para la referencia del producto que desean vender.

Así como ellos, en el mundo de quienes asisten a planteles educativos, ya sean estos técnicos, de pregrado o de posgrado, estos estudiantes concurren a sus capacitaciones y formaciones con una visión de su realidad laboral obtusa, en el sentido en que acuden a dichos espacios pensando que quien sabe es quien imparte la formación y ellos solo van a recibirla para comprender o un poco más o un poco mejor lo que les están impartiendo, pero no estiman que lo que allí reciben les puede transformar su vida laboral.

Tanto quien vende su producto puerta a puesta, tienda a tienda, o recibe su formación con una visión primaria de lo que allí está en juego, son personas que aun no conocen o no comprenden que gracias a las herramientas que brinda la comunicación digital se ha roto la cadena de repetición donde se piensa que depende de un buen vendedor para poder vender un producto, que depende de una buena tienda para que el producto tenga salida, o que depende de un buen profesor o un buen plantel educativo para pensar que se es bueno y se “aprendió”, gracias a lo que allí se brindó.

En otras palabras, así funcionaba el mundo de los mercados en nuestro medio, cuando la comunicación digital no había llegado.  Siempre se dependía del otro “para”.  Sin embargo, la virtualidad entrega principios disruptivos que cambian la lógica del discurso hasta ahora hegemónico.

A partir de la década de los noventa, ya no se trata del vendedor sino del producto y el mercado donde se ha de posicionar.  No se trata de la tienda, sino del producto y el nicho de mercado, el Target group al que va dirigido dicho producto. No se trata del plantel educativo en el que se estudia o del profesor que imparte la clase o brinda la información, sino de qué se hace con esa información y cómo se materializa, se traduce, al mundo de los mercados, en servicios efectivos y seductores que tengan visibilidad en un mar de necesidades.

Si bien, la comunicación digital da las herramientas para llegar a los consumidores de modo global, lo primero que se ha de tener presente es que tanto productos como servicios se tienen que mercadear de un modo en que ambos confluyen en una razón: no dependen de sí mismos, dado que para estar en el mercado tienen que ser buenos (conditio sine qua non, no podrían estar), dependen de los consumidores y de cómo se encuentran con ellos, además de cómo les lleguen a ellos.

Los productos, como los servicios, no pueden abandonar el mundo Offline, están en él, pero si les corresponde migrar a las formas de mercadearse a partir del mundo Online.

Comprender este real hace que la vida del producto o servicio empiece a cobrar sentido en la era digital, una era donde la comunicación digital ha planteado velocidad, interactividad y presencia global, entendiendo esta última, como presencia global en el nicho de mercado de los consumidores interesados, necesitados, del producto o servicio que se esté ofreciendo.

En este orden de ideas, entrar en la era digital, es estimar que así como un producto, para posicionarse, cuenta con su marca como respaldo, el servicio de un técnico o de un profesional tiene que construir su marca para ser reconocido.

Una vez asumido esto, corresponde discernir las lógicas del marketing digital, para hacer presencia en la era global donde la comunicación digital tiene su propia alfabetización.  



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