El drama de los abogados litigantes y la justicia en tiempos del COVID-19

Por: Juan Sebastián Quintero Mendoza


Opinión. Los abogados litigantes se encuentran preocupados por no tener un futuro claro en cuanto al ejercicio de la profesión en el corto plazo, ansiosos porque no ven respaldo en el Consejo Superior de la Judicatura, ya que no se han implementado eficientemente la virtualidad y el teletrabajo y por ultimo muy molestos con el ministerio del derecho y de la justicia por la forma como se ha permitido que el sector de la justicia este actualmente en un semi-paro o cese de labores por cuenta del coronavirus.

Por esta razón, muchos Juristas que litigan, lo que significa ser el abogado de una de las dos partes en un proceso, me han manifestado que no entienden como los funcionarios de la rama judicial del poder público son los que menos están trabajando, ven con preocupación que los de la rama ejecutiva se están esforzando, y denotan una falta de compromiso de los que administran justicia en este país.

Varios han dicho que los que trabajan en estas corporaciones se han dedicado a descansar, cuando deberían ser los que más deberían estar adelantando trabajo, y tratando de descongestionar lo pendiente de sus despachos en estas épocas, organizando los expedientes desde sus casas, y dejando al día todo aquello operativo jurídico que muchas veces atrasa los procesos.

De igual manera, recordemos que los funcionarios judiciales trabajan sentados, esto quiere decir desde un escritorio frente a un computador, sustanciando los procesos, realizando escritos y estudiando expedientes; teniendo en cuenta esto, este debería ser un momento propicio para que se dediquen a hacerlo desde sus casas, para que cuando regresen los abogados a las ventanillas de los despachos tengan una pronta respuesta a sus solicitudes y no se demore aún más la atención.

Recordemos que la Justicia y el pronto acceso a esta, también es un Derecho constitucional fundamental, como lo es la vida, la libertad y muchos otros, por esto es difícil de entender porque se permite su ineficiente prestación en la actualidad.

Además de que la justicia es un Derecho constitucional Fundamental, el litigio es un sector de la economía muy importante, genera muchos empleos directos e indirectos; muchos de estos son por comisión, por porcentajes de éxito en los procesos, la llamada cuota Litis, o por contratos de prestación de servicios con dependientes judiciales y auxiliares del abogado litigante y todo esto se encuentra paralizado, no hay manera de solventar los gastos porque la rama no está trabajando. Lo cual va a generar muchos problemas económicos en el corto y mediano plazo.

Ahora bien, mis colegas de tertulia virtual coincidimos en que de la misma manera que el desempleo va a generar hambre y violencia, la falta de justicia generará lo mismo, porque si no existe un juez que acabe controversias entre particulares, estos van a buscar solucionarla de alguna manera; tememos escenarios en que volvamos a las épocas de la Ley del Taleón, aquella que decía Ojo por Ojo, y diente por diente.

Esperemos que la rama judicial en conjunto sea muy consciente de su importancia para la garantía del derecho constitucional fundamental a la justicia, y deseamos que el Consejo Superior de la Judicatura actué de una manera pronta y ágil, y que el gobierno nacional, desde su condición de rama aparte, y respetándose la división de poderes, pueda ayudar a través de los órganos competentes, tales como el ministerio de justicia y del derecho, y la agencia de defensa jurídica del Estado.



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