Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

El don y la tarea de la fraternidad

Por: Marta Sáenz Correa


Opinión. La familia es el contexto en el que nace la experiencia de la fraternidad, es el lugar en el que se reconoce al otro como hermano. En la familia se aprende a vivir la pertenencia a un vínculo común, y la lealtad que une a las diferentes generaciones; además, es la primera cuna en la que aprendemos a convivir con las diferencias. En un mundo a menudo marcado por el egoísmo, la familia es una escuela de solidaridad e intercambio; y estas actitudes contribuyen al bien de toda la sociedad.

La fraternidad es la base de una buena educación, que debe estar presente en todos los hogares. El Papa Francisco nos recuerda que: “El vínculo de fraternidad que se construye en la familia entre los hijos, si se lleva a cabo en un clima de educación abierta a los demás, es la gran escuela de la libertad y de la paz”. Por este motivo, podemos pensar que el gran árbol de la sociedad producirá frutos de paz y convivencia entre los géneros y las generaciones, entre los pueblos y las culturas sólo si está profundamente arraigado a la vida familiar.

La fraternidad es el lazo de unión entre los hombres basado en el respeto a la dignidad de la persona humana, en la igualdad de derechos, y en la solidaridad de unos por los otros. Al ser fraterno, que es sinónimo de compañerismo, podrás brindar ayuda, y así mismo te la brindarán en momentos que más lo necesites.

La fraternidad es una manera de vivir, es amar con un intenso deseo de servir, de empatizar y poner en un nivel de verdadera importancia lo que le sucede a los demás.

Ser una persona con amor fraternal no significa ser o buscar ser amigos de todos, pero si implica colocarnos en el lugar del otro y apoyar, ayudar, procurar beneficios para el incluso sin una relación previa o siquiera conocerse; es el amor derivado del amor propio que se refleja hacia los demás. La fraternidad descarta el odio, el rechazo y desprecio entre las personas de cualquier condición y bajo cualquier circunstancia, y debería ser el propósito de todos cada día porque sin amor no somos nada.

¿Cómo vivir la fraternidad? Lo primero sonríe, y vela para que tu sonrisa ilumine también tu vida de familia; este es el primer gesto de caridad hacia los demás. La sonrisa auténtica brota del corazón pacifico. Otro buen detalle es servir siempre que sea posible, aun cuando tengamos mil tareas entre familia y amigos. Por último, La disposición a perdonar siempre, y aunque se trate de cosas pequeñas, es también una gran muestra de fraternidad.

PARA DESTACAR:

“Tal vez algunas personas quieran mi mal, pero yo continuaré plantando las semillas de fraternidad por donde yo pase”. Aristóteles Onásis.



¿Qué opinas de esto?