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El consumo de sustancias psicoactivas, un problema de salud pública

Por: William Mercado E.


Ante el anuncio de que serían decomisadas las llamadas dosis personales de droga, y tras el desmantelamiento de redes de microtráfico al interior de colegios y universidades, se abrió el debate sobre lo que debe o no hacerse, con respecto a las soluciones de un problema que cada vez se vuelve más inmanejable.

Sin duda, niños, niñas y adolescentes deben ser protegidos de quienes, se aprovechan de su inocencia y vulnerabilidad, para atraparlos en una red de la que no todos son capaces de salir, creando el círculo que nunca deja de girar y siempre vuelve al punto de que se necesita más.

Partiendo de la base de que esta situación tiene muchas aristas, y en consecuencia su complejidad es mayúscula, se hace necesario el fortalecimiento de la política pública integral para enfrentar el consumo de sustancias psicoactivas (SPA), como un asunto de salud pública.

Si bien es cierto que el Ministerio de Salud y Protección Social ha venido trabajando sobre esta, y que el país cuenta con una política para la reducción del consumo de sustancias psicoactivas y su impacto, desde el año 2007, también lo es, que el énfasis no ha sido el suficiente para crear conciencia entre la sociedad, de que este es un fenómeno que va en aumento y que del abordaje que se le dé, dependerá su mitigación.

En este sentido, se debe apuntar a la participación, articulación e integración de todos los actores, sectores y recursos necesarios para llegar a cada punto en el que es posible intervenir para disminuir la incidencia y prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas, para aminorar el impacto negativo que este tiene sobre el individuo, su familia, la comunidad y la sociedad.

Es así como a partir de la expedición de la Ley 1438 de 2011, se trata la Atención Primaria en Salud, como una estrategia de trabajo intersectorial para que los temas de salud pública sean tratados de manera integral, a través de redes integradas de servicios de salud, permitiendo de esta forma que las acciones que se adelanten sean eficientes, en condiciones de equidad, garantizando su continuidad.

Posteriormente en el año 2012, se expidió la Ley 1566, en la que se reconoce el consumo, abuso y adicción de sustancias psicoactivas como un asunto de salud pública, quedando directamente relacionada con el Plan Decenal de Salud, los Planes Territoriales de Salud y el Plan de Intervenciones Colectivas, siendo el Ministerio de Salud y Protección Social, el responsable de evaluar y realizar el seguimiento correspondiente al impacto de la política de reducción del consumo de sustancias psicoactivas.

Adicionalmente, existe el Plan Nacional para la Promoción de la salud, la prevención y la atención del consumo de sustancias psicoactivas 2014 – 2021, en el que se describen componentes estratégicos para la prevención del consumo en niños, niñas y adolescentes, con gran énfasis en la necesidad de que exista compromiso intersectorial.

Una de las situaciones más preocupantes de la que trata el mencionado Plan, es el inicio a edades cada vez más tempranas en el consumo de drogas ilícitas, y si a esto se le suma la facilidad para el acceso, las débiles normas tanto de los padres como las de la justicia, el afán por normalizar el hecho, el poco impacto de lo que hasta ahora se ha implementado y además de poner en positivo sus efectos, vendiendo la idea de que así se logra ser exitoso y creativo, nos encontramos ante una situación que requiere de la responsabilidad de todos como actores permanentes, porque como puede verse, no se trata de que no existan estudios o normas que traten sobre esta situación, si no de la importancia y la visión con la que se están tomando las decisiones que apuntan a las soluciones estructurales de este grave fenómeno.

Bienvenida sea la decisión que permitió que todos volcáramos nuestra mirada hacia un tema que hace parte de nuestro día a día, pero al que nos fuimos acostumbrando, mientras nuestra preocupación no iba más allá de comentarios de rechazo en una conversación familiar o de amigos. Qué bueno sería lograr el engranaje de eso que nos afecta como sociedad, con lo que se legisla y las políticas de estado que se pretendan trabajar.



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