El Almanaque Bristol y el humor

Por: Robinson Nájera Galvis


Redacción. El Almanaque Bristol estuvo en manos de sus incontables lectores en todo el mundo a partir del año 1.832. Es una publicación creada por el químico farmaceuta Cyrenius Chapin Bristol, quien la utilizó para promocionar sus productos, estampándole en la portada una foto de su rostro (no siendo tan agraciado). El almanaque aún se consigue y ha sobrevivido tanto tiempo porque tuvo la genialidad de combinar cosas “jartas” como su efigie, recetas, datos astronómicos, eclipses, estaciones, etc. con frases célebres, datos curiosos, horóscopos, una tragicomedia gráfica en 8 cuadros, el diccionario humorístico y la sección de chistes.

Los campesinos están entre sus lectores por excelencia, pues en él se orientan para programar sus actividades como la siembra, la pesca, el corte de la palma, entre otras, y los niños y jóvenes de nuestra generación nos devorábamos las páginas de entretenimiento y humor. Tan contundente es su importancia que lo mencionan en sus libros autores como Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Adolfo Bioy Casares y según el historiador y ensayista colombiano Germán Arciniegas, su curiosidad literaria nació de esta cartilla y no de Homero, Cervantes ni Virgilio ¡Vea pues!

En mi caso, tuve la suerte de conocer el Almanaque Bristol porque a mi abuelo campesino se lo regalaban o vendían en una de las farmacias del pueblo. Dicho folleto y las fábulas eran mi plato favorito. De este tipo de lectura se fijaron en mí como garrapatas tres cosas que algunos alaban y otros critican: la capacidad de síntesis, una intención moralizante y el humor. La primera es casi una virtud en un mundo que corre demasiado veloz, la segunda es bastante peligrosa porque si no hay conciencia de unos límites se puede llegar al adoctrinamiento, y la tercera es algo que no debe faltar nunca en la vida.

El humor, es como si al levantarse alguien se tomase una cucharada de elixir para pasar todo el día feliz, pues el buen genio es reflejo de alegría, que se requiere para enfrentarse a cualquier adversidad. Con razón la Biblia en Proverbios 17:22 dice: “El corazón alegre produce buena disposición. Mas el espíritu triste seca los huesos”, por tanto, creo que las personas que ensayan el buen humor en profesiones que requieren contacto con otras personas, como la docencia, la medicina, el derecho, la política… tienen mayores posibilidades de éxito que las que se les nota la toxicidad a leguas.

Pese a los adelantos tecnológicos y después de 189 años, el Almanaque Bristol mantiene su magia. Pienso que el humor que maneja tiene mucho que ver en este “milagro”. Ello se aplica en otros asuntos, por ejemplo: muchas mujeres confiesan haberse enamorado de su pareja porque las hacía reír. Entonces, no es lo mismo hacerle tragar un remedio amargo a un niño con un látigo en la mano que con una chanza, o aprender una fórmula matemática con un profesor gruñón, o aliviarse con un médico cascarrabias. Ensaye pues, sin volverse un payaso ni dejarse engañar de todo aquel que le pele los dientes.



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