Egan Bernal, entre la gloria y la soledad

Por: Robinson Nájera Galvis


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Opinión. Egan no está solo en ninguna carrera, claro que no. El Ineos es un equipo de lujo, conformado por ciclistas profesionales que velan los pedalazos de su líder, en la llanura o en la montaña, y como a los pollitos cuando tienen hambre o cuando tienen frío, le dan comida y le prestan abrigo, empezando por Daniel Martínez, un escudero de oro que aprendió el valor de la solidaridad desde niño, colaborándole a sus padres en las laborales familiares y aunque su sueño era el fútbol, siguió los pasos de su hermano, quien hizo una vaca para armarle la primera bicicleta.

La soledad de Egan a la que me refiero es que hoy luce solitario brindándole triunfos importantes a Colombia, pues los tiempos en que teníamos 3 o 4 campeones mundiales de boxeo, parece que quedaron atrás. Campeones de verdad, verdad: “Happy” Lora, Fidel Bassa, los Hermanos Cardona, un “Rocky” Valdés que tambaleó al imbatible Carlos Monzón en su propio patio o un “Kid Pampelé”, quien nos ponía a vibrar de lo lindo cuando sus contendores se hincaban en la lona como pidiéndole perdón a esa figura maciza, llena de sudor y de gloria.

Los protagonistas del fútbol tampoco están acompañando mucho a Egan Bernal en la tarea de brindarle emociones a nuestro pueblo. De los 4 o 5 equipos profesionales que intentaron pasar a las semifinales de la Copa Libertadores, ninguno lo logró. Ante esta actuación tan vergonzosa, es mejor recordar las gambetas del “Viejo Willy”, las zancadas del “Tino” Asprilla, el escorpión de Higuita, la entrega de Rincón, la magia de Falcao o la melena de “El Pibe” danzando entre el fútbol, la poesía y la métrica perfecta para dejar al “Guájaro” Iguarán frente al arco contrario.

Colombia participó por primera vez en 1945 en un Sudamericano de Fútbol, hoy Copa América. Duró más de 20 días para llegar a Chile, la sede. Fue goleada en casi todos los partidos, pero igualmente aplaudida por su valentía. Hace apenas siete años nos puso a soñar con su mejor actuación en un Mundial (5º Puesto). Hoy, de 10 selecciones, la tenemos batallando en un 6º puesto en la clasificación para el Mundial de Catar 2022, con más penas que alegrías y sin convencer mucho, a pesar de que la mayoría de integrantes juegan en el exterior.

Nuestros coterráneos, sobre todo en los deportes más populares, con frecuencia nos ponían a cantar el Himno Nacional o, por lo menos, a escucharlo con mayor emoción al recibir sus medallas o trofeos en el podio, que era cuando más le sentíamos un sabor dulce y picantico a las notas de don Oreste Síndici. Ahora vemos con tristeza como Colombia encabeza los récords internacionales, pero en corrupción, desigualdad y violación de derechos humanos. Al paso que van las cosas, creo que nuestros nietos ni siquiera sabrán que este país tiene un himno.



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