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¿Dónde está la diferencia?

Por: William Mercado Echenique


Opinión. Con una inversión cercana a los $5 mil millones de pesos, esta semana se inauguró en Montería El Hospital La Granja, nueva sede, con la que se pretende continuar la ampliación y mejoramiento de la red hospitalaria municipal.

Con la presencia del ministro de Salud y Protección Social, Juan Pablo Uribe, se le dio a conocer a la comunidad que este centro entraría a prestar servicios de baja y mediana complejidad, para así, avanzar tanto en cobertura, como en calidad de la atención de quienes acudan a recibir los servicios que ofrece la institución.

Sin duda, este resulta ser otro de los aciertos en cuanto al abordaje de los diversos frentes que debe atender un ente territorial, llámese municipal o departamental. En este sentido, la red hospitalaria del municipio de Montería a la fecha, quedaría constituida así: 38 centros de salud, ubicados en zonas urbanas y rurales, 9 sedes de hospitales, 2 sedes de toma de muestras de laboratorio clínico, 1 sede de servicios amigables y 1 Centro de Vida para el Adulto Mayor, siendo innegable el crecimiento y avances, en lo que a cumplimiento se refiere, con los ciudadanos, en cuanto al cuidado de su salud.

Eventos como este, solo son posibles cuando se conjugan varios elementos;  voluntad política, visión, concurrencia e interés de la nación, certeza y claridad en lo que verdaderamente requiere el territorio, facilitándose de esta forma la consecución de recursos y el establecimiento de alianzas fundamentales para que los proyectos que se propongan, lleguen a un feliz término.

Siendo consciente de que las comparaciones suelen ser odiosas, es inevitable cuestionar, la marcada diferencia entre la red de salud pública municipal y departamental. Mientras en la primera, de manera permanente se están viendo logros que impactan significativamente a la comunidad de manera positiva, en la segunda parece que no se encuentra la salida al embrollo, que se convirtió en una constante, cuando del Hospital San Jerónimo se trata.

Y hay que mirar que no es solo la inversión que se realice en acondicionamiento de la infraestructura o adquisición de tecnología de vanguardia, también es de capacidad administrativa, continuidad de políticas y decisiones tomadas en pro de beneficiar a pacientes, trabajadores, proveedores y al departamento en general. Optimizar una cosa lleva al perfeccionamiento colectivo de otras áreas, si se hace de manera responsable.

Como ciudadanos no podemos desconocer lo bueno y hacernos los de la vista gorda ante lo no tan bueno, así como tampoco se pueden omitir las responsabilidades que conllevan los esfuerzos administrativos, para brindarnos mejores oportunidades y condiciones. Es nuestro deber cuidar y contribuir para que todo lo que entra a ser parte del patrimonio cordobés, no vaya descenso, si no que por el contrario siempre sea el punto de partida de cosas mejores. Empoderarnos en que esto es nuestro, y que por lo tanto solo está permitido tratarlo bien.

Le queda a los responsables de la gestión territorial darle respuestas acertadas a la población, pero sobre todo no actuar con egoísmos o tintes políticos, por que si se ha podido en el municipio, por qué no considerar el trabajo en equipo, en búsqueda del bien común, y así apartarnos de contrastes como el de la semana que finaliza, en el que por un lado hubo inauguración con bombos y platillos, y por el otro renuncias, protestas y denuncias por las inconformidades de siempre.



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