www.radio.larazon.co

Desplazamiento en el departamento de córdoba

Por: William Mercado Echenique


Más allá de lo preocupante que resulta la situación de carácter social, que se ha presentado en el departamento de Córdoba, principalmente en los municipios de Puerto de Libertador y San José de Uré, en cuanto al desplazamiento de masivo de campesinos, hacia la zona urbana, nos encontramos en uno de esos déjàvu, que jamás quisiéramos tener que vivir.

Pese a las constantes denuncias que desde diversos sectores se han escuchado durante los últimos meses, pareciera que ni la presencia de las Fuerzas Militares, ni las estrategias o planes de acción puestos en marcha, han servido para mejorar las condiciones de orden público actuales, ni para garantizar la seguridad entre pobladores de la zona.

Por supuesto que todos nos enfocamos en el efecto más evidente, que consiste en el drama de tener que abandonar todo, por los enfrentamientos entre grupos al margen de la ley, que han obligado a salir a cientos de familias de sus territorios, debiendo enfrentarse a situaciones de precariedad, sin la certeza de que tendrán un techo bajo el cual pasar sus noches, o de no tener garantía de que cuentan con los medios, para llevar el alimento a sus familias todos los días. Pero no se pueden dejar de lado las múltiples alarmas que se disparan ante la presencia de un fenómeno de tal magnitud.

¿Se encuentran preparados nuestros municipios, para actuar de manera inmediata ante acontecimientos como el que nos ocupa? Sin temor a equivocarme diría que no. No importa que existan Planes de Contingencia aprobados por los organismos competentes, porque no hay estructuras administrativas, ni presupuestales, que soporten tales documentos, con suficiencia.

Si, inicialmente se realiza el establecimiento de albergues para que estas personas que están siendo víctimas de tan funesta situación, por lo menos tengan un techo para dormir, pero esta es una solución temporal, porque con el correr de los días, comienzan a pasar factura las condiciones de salud de quienes los habitan y contexto que los rodea.

Al ser en su mayoría personas que provienen de corregimientos y poblados alejados, se desconocen por ejemplo como se encuentran los esquemas de vacunación de sus niños, es fácil que en el hacinamiento se desarrollen focos de infección y proliferen enfermedades, que afectan de manera rápida a grupos importantes dentro del recinto.
Cuando la ayuda alimentaria es escasa, nos enfrentamos a fenómenos de desnutrición de las poblaciones vulnerables: Niños y niñas, adultos mayores y mujeres en períodos de gestación, predisponiéndolos aún más a condiciones de salud delicada.

De igual forma, la no cobertura de las necesidades básicas que con el tiempo comienzan a verse insatisfechas, trae consigo desempleo, delincuencia común, disrupción de actividades académicas, entre otras, expandiendo de tal forma el escenario, que en ocasiones se sale de control el abordaje y termina perdiéndose de vista la integralidad y complejidad de todas las aristas que lo componen.

Mayor presencia del estado. Si. Se requiere con urgencia, pero no solo para asistir puntualmente a los acontecimientos actuales, se necesitan acciones contundentes, de prevención, y afrontamiento. Aunque lo ideal es que no se repitan fenómenos como estos, lo que se anhela, es que, si llegaran a darse, exista la capacidad de reacción suficiente para minimizar los efectos colaterales que vienen de la mano de ellos.

Insisto en que el departamento de Córdoba no puede permitirse semejante retroceso, en materia social y seguridad rural y urbana, esto nos devolvería unos diez años en el tiempo, y habría que empezar procesos que se creían finiquitados. No sería justo.

El llamado es a la articulación institucional entre municipios, departamento y nación, para que conjuntamente, se decida sobre cuáles son las mejores alternativas de acción frente a esta nueva hecatombe.



¿Qué opinas de esto?