Del dicho al hecho…

Por: Rodrigo Acevedo Marsiglia


Opinión. Pocas veces hablamos de ellos, aunque casi siempre, hablamos con ellos. Ellos hacen parte de nuestro cotidiano vivir y de ellos hacemos uso constantemente, a lo largo de una conversación, intercambiamos frases creadas y las pronunciamos sin darnos cuenta, para poner más énfasis en lo que decimos, esas frases creadas son los DICHOS; que hacen parte de nuestro lenguaje coloquial y que enriquecen nuestra oralidad.

Los dichos son universales y siempre han estado vivos en la lengua de la humanidad, muchos de ellos han sido creados por los abuelos y han permanecido enmarcados por la sabiduría, otros; han cambiado con el tiempo e incluso los hay muy recientes, pero siguen siendo el reflejo de la sociedad.

Los dichos que usamos de manera corriente, surgen de una historia, un cuento, un personaje de la vida real y hasta de un animal; dentro de la diversidad, todos tienen un motivo y un por qué. Y de generación en generación; han mostrado la forma de vivir y de pensar nuestro medio Caribe, en donde la gente habla como si dictara una sentencia, pero en realidad, son los dichos que han pasado a formar parte de nuestra herencia cultural.

En Caribe se habla con naturalidad, sin distinción de clase social, todos hablamos lo mismo, todos hablamos de lo mismo y todos usamos los mismos dichos, es algo así como una fórmula que utilizamos, para que la gente sepa lo que estamos pensando.

Siempre hemos escuchado decir que los dichos son de los sabios y que por eso están cargados de verdad y son útiles para ayudarnos a sobrellevar la vida; escuchamos decir, por ejemplo: el que ensilla su burro sabe para donde va. Este dicho lo utilizamos a manera de exhortación o como un consejo, además hemos escuchado: Más tragado que tanga de loca, haciendo referencia a una persona enamorada.

Pero también y de manera jocosa constantemente oímos decir: más duro que sancocho de tuerca; no es na que la burra mee, sino la morisqueta que le queda, ese es el golpe, dijo la trompa. De esta forma notamos que los dichos, pueden ser útiles para aconsejar, para enamorar y para divertimos.

Además, para contribuir a la construcción del patrimonio oral, de nuestro Caribe colombiano, aportando palabras con características particulares; tales como; la falta de acento, el remplazo de unas letras por otras, la exageración y desviaciones semánticas; que si bien. No son correctas, surgen como nuevas formas de nuestro lenguaje popular.



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