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¿De que se trata el victimismo?

Por: Marta Sáenz Correa.


Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos topado con esa clase de personas que se disfraza de victima para conseguir sus propósitos y no responsabilizarse de nada.

Las personas con victimismo son aquellas que están constantemente interpretando la realidad como si todo lo malo que les sucede fuese culpa de los demás; son incapaces de reflexionar y analizar sus actos y la relación con su entorno, encerrándose en su papel de víctima, rehusándose a tomar las riendas de su vida o responsabilizarse de sus actos.

Su día a día es una agresión ficticia tras otra, y de forma inconsciente desplazan toda la responsabilidad de lo que les sucede a los otros. Por lo cual, el victimismo daña tanto la capacidad de afrontar los problemas como las relaciones personales y las afectivas en particular. Sin saberlo, las personas que se acostumbran al victimismo se niegan a sí mismas la posibilidad de mejorar su situación a la vez que establecen unas relaciones con los demás basadas en el resentimiento y la culpabilización.

Una persona victimista tiene una autoestima tóxica, su concepción de sí misma es negativa y depende de lo que opinen los demás; son egocéntricos, tienden a creer que todo lo que ocurre está relacionado con ellos, y, vulnerables, se ofenden con facilidad. Deben controlar su entorno para no verse afectados, y esa necesidad de control provoca que sean personas nerviosas, preocupadas por todo, incluso paranoicas. La personalidad de víctima o el victimismo, consiste entonces en defenderse de posibles situaciones de malestar, a través del no reconocimiento y proyección externa hacia otra persona o cosa de determinada situación.

Cuando nos encontremos con una persona que se queja continuamente y asume el papel de víctima de forma permanente, debemos: mantener la calma, respetarlo, no juzgarlo, no recriminar su comportamiento, no darle la razón, ni ponernos a la defensiva. También debemos ofrecerle nuestra ayuda, pero si no la desea, no debemos perder nuestro tiempo en escuchar sus lamentaciones. No hay que dejar que los demás carguen sobre nuestros hombros la responsabilidad y la culpa de sus desgracias. Recuerda que sólo pueden manipularte si lo permites y la mejor manera de ayudar a alguien así es diciéndole afectuosa y directamente lo que opinamos de su actitud, sin caer en su juego.

Una víctima siempre debe merecer nuestro respeto, pero en el momento en que haga uso de la victimización para obtener refuerzos y beneficios lo que demanda es asistencia psicológica para lidiar de forma adecuada con su realidad personal.

Para destacar:

SI actúas como una víctima, es probable que seas tratado como tal. Paulo Coelo.



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