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Cultura Ciudadana: ¿A quién le Importa?

Manuel Medrano ha sido Director y Productor de Radio por más de 35 años, ganador de cuatro premios de Periodismo Mariscal Sucre, cuatro Premios de periodismo de la Alcaldía de Sincelejo. Ha sido gerente de la emisora Todelar en Cartagena, de Radio Chacurí y Radio...


Manuel Medrano ha sido Director y Productor de Radio por más de 35 años, ganador de cuatro premios de Periodismo Mariscal Sucre, cuatro Premios de periodismo de la Alcaldía de Sincelejo. Ha sido gerente de la emisora Todelar en Cartagena, de Radio Chacurí y Radio Caracolí en Sincelejo. Propuso la Creación de la Emisora Unisucre FM Estéreo a la Universidad de Sucre de la cual fue director durante 10 años.
Manuel Medrano ha sido Director y Productor de Radio por más de 35 años, ganador de cuatro premios de Periodismo Mariscal Sucre, cuatro Premios de periodismo de la Alcaldía de Sincelejo. Ha sido gerente de la emisora Todelar en Cartagena, de Radio Chacurí y Radio Caracolí en Sincelejo.
Propuso la Creación de la Emisora Unisucre FM Estéreo a la Universidad de Sucre de la cual fue director durante 10 años.

Opinión/ Por: Manuel Medrano. Sigo en la eterna búsqueda de los argumentos necesarios para que me ayuden a encontrar las herramientas para sensibilizar a la  comunidad sobre la  importancia de recuperar el capital social que nos legaron los abuelos, en aras de asumir el liderazgo que nos compete en medio de una sociedad que se ahoga en una crisis de valores.

Ya a nadie le sorprende la indiferencia con la que se comportan, no ven, no escuchan, ni oyen.   Los días van pasando y el caos no les inmuta, es evidente que lo que llaman en política social acostumbramiento, hizo metástasis, ya llegamos al umbral, la sociedad aceptó el accionar de los atarbanes de las motos, se resignó a vivir con estrés permanente y la angustia de ser arrollados inmisericordemente por la jauría.

¿Qué está pasando en nuestros pueblos y ciudades? ¿Será que los que encontraron su nicho al tener carro, casa y cuenta corriente en dos bancos y los fines de semana tienen la oportunidad de disfrutar de la cálida brisa del Golfo de Morrosquillo y los arreboles que acompañan los atardeceres tropicales de nuestro Caribe, se sienten tranquilos en sus vivideros? y los profesionales recién egresados de las Universidades solo aspiran a asegurar un buen trabajo o un buen contrato para cristalizar el proyecto de tener carro y casa , olvidándose del compromiso social que les compete con un entorno que los privilegió y por ende,  tienen la obligación  de ser faro de luz.

Es entonces cuando tenemos que insistir por enésima vez en la falta de cultura ciudadana de nuestro entorno social y acudir a Agustín Angarita Lezama cuando afirma que no se es ciudadano por nacimiento,  solo con nuestras acciones  podemos ganar ese honroso título.La ciudadanía requiere ser aprendida, enseñada y trasmitida en el hogar, en la escuela, en la calle, en el trabajo y en todos los espacios  de convivencia.    Son reglas   de juego que deben ser asumidas para vivir en una comunidad que debe actuar en un entorno que posa de ser civilizado,  y educado en medio de esta selva  de la profanación, donde abunda el ruido y  la proliferación de atarbanes motorizados que se desplazan por las calles  e  irrespetan  a los hombres y mujeres de todas las edades y clases sociales.

Es evidente que la falta de cultura ciudadana y de cultura política es la causa del deterioro de nuestro tejido social.  Un país que hizo caso omiso de la importancia de los textos de urbanidad y de la instrucción cívica   en las instituciones educativas,  hoy se ve obligado a aplicar la mano dura contra los malos ciudadanos con el nuevo código de policía que es prácticamente un manual de convivencia.

Es importante,  entonces,  la formación de los ciudadanos para fortalecer los procesos educativos y el desarrollo de capacidades y competencias que los impulsen a desenvolverse responsable y críticamente en los diferentes escenarios que les plantee o les exija la vida social,  y que contribuyan con la asimilación de la identidad cultural y la combinación expansiva de los derechos de representatividad política, poder de negociación,  de intereses,  de derecho a la educación y al conocimiento,  derecho a un ingreso digno para poder convertirse en verdaderos actores sociales  como  sostienen Jorge  Osorio y Adolfo Castillo:   “La práctica habitual de las virtudes éticas hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad.  Se renuncia a  la felicidad cuando se renuncia a los valores.  Hemos renunciado a la verdad, a ser honestos, a ser responsables,  sinceros y respetuosos”   los valores son los que dan sentido a la vida o de lo contrario seremos una sociedad fracasada.

 



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