¿Cuál es el balance de la agenda legislativa anticorrupción?

Por: Mario Ruiz Soto


Opinión. La corrupción crea más corrupción, es un ciclo vicioso. Para detenerla, debemos impulsar una agenda en su contra. Los corruptos son creativos, por ello las decisiones públicas deben ser más creativas, y estar un paso adelante.

Pues bien, el pasado 9 de diciembre, se conmemoró el día internacional contra la corrupción, y nos advertían que cada año se roban 2,6 billones de dólares anuales. ¿Qué pasa en Colombia? Pues bien, nuestro país ocupa el puesto 99 de 180 en el Índice de Transparencia Internacional de 2018. De hecho, bajó 3 puestos con respecto a 2017.

Mucho se ha hablado sobre ¿cuánto se pierde por corrupción? Informes de la Contraloría y Procuraduría estiman una pérdida de $50 billones al año, es decir, dos veces el programa de atención a primera infancia de los últimos 8 años. Por su parte, el informe “Así se mueve la Corrupción” de la Corporación Transparencia por Colombia, demostró que entre enero de 2016 y julio de 2018, se conocieron 207 hechos de corrupción de 327 reportados por la prensa, es decir, un monto cercano a $18 billones, es decir, un robo de 785 millones de pesos por hora.

Nuestra realidad no la podemos esconder. Por el contrario, hay que mostrarla para combatirla. Es donde uno se pregunta, ¿qué estamos haciendo para luchar contra la corrupción en Colombia? El Instituto Internacional de Estudios Anticorrupción hizo un ejercicio de identificar los proyectos de ley radicados ante el Congreso de la República sobre la materia,  desde el 20 de julio de 2018. Algunos han sido inspirados por la consulta anticorrupción.

El balance no es alentador. De 27 proyectos de ley, 15 ya fueron archivados, es decir, no avanzaron su examen en el Congreso. Se los digo de otra manera, la mitad de la agenda anticorrupción del país se hundió. Resalto algunas iniciativas: salario de congresistas (punto 1 de la consulta anticorrupción), la eliminación de la casa por cárcel para los corruptos (punto 2); lineamientos para terminación anticipada de contratos de asociación público privada; presupuestos públicos con participación ciudadana (punto 4), entre otros. A veces lo vuelvo a leer, y no lo vuelvo a creer. ¿Pueden creerlo?

Del resto, 9 iniciativas legislativas están pendientes de un segundo debate en dicha Corporación. En muchos casos, éstos pudieron ser más rápidos. No se ustedes, pero para mi hay un tufillo de operación tortuga. Entre ellos está, no más atornillados en el poder (punto 7)

¿Qué se ha aprobado entonces? Tres proyectos. El primero es la ley 2003 de 2019, que se basa en el punto 6:  “hacer públicas las propiedades e ingresos injustificados de políticos y extinguirles el dominio”. El segundo es la rendición de cuentas de congresistas (punto 5) ya aprobado, a la espera del pronunciamiento de la Corte Constitucional, para su posterior sanción. Por último, el proyecto de ley -aún falta conciliación en el Congreso-, en mi opinión de mayor peso, los pliegos tipo (punto 3). Éste es un avance en contratación pública, cuyo espíritu es el diseño de pliegos con el fin de favorecer la amplia participación de contratistas, y no a la medida de unos o pocos. Esperemos su experiencia en la práctica.

Este el balance, no muy satisfactorio, de una agenda anticorrupción que debe estar a la altura de los problemas que vemos a diario en Colombia. La aprobación de los pliegos tipo, fue una reacción del Congreso, frente a las peticiones de la agenda del paro. Si queremos un país distinto, hay que pedir transparencia a quienes le damos nuestro voto de confianza. Esto me lleva a una frase que mencionó, Kofi Annan, ex Secretario General de la ONU: “si la corrupción es una enfermedad, la transparencia es parte esencial del tratamiento”.



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