Costeños tenían que ser

Por: Róbinson Nájera Galvis


Opinión. Los costeños que iban a estudiar o a trabajar al interior del país unas décadas atrás, eran vistos como seres extraños, bulliciosos, dicharacheros, extravagantes en el vestir y frescos para tomarse la vida como fuera. Hasta Gabriel García Márquez recién llegado a Bogotá, entró a este lote con sus camisas de colorines en medio de hombres forrados de negro con un gesto de aburrimiento. Ser cálido en un ambiente frío ¿Qué tenía de malo? Lo inaceptable es que asociaran ese espíritu jacarandoso con la pereza, la irresponsabilidad y lo guache.

El asunto iba tan en serio qué para aludirnos en forma despectiva, se acuñó el término “Costeño tenía que ser” y en algunos orinales aparecía el letrero: “Haga patria, mate a un costeño”. Pero Dios sabe lo que hace, porque ese cuento comenzó a desmoronarse cuando un tipo que casi ni se peinaba ganó el premio Nobel de literatura a los 55 años, y luego otra barranquillera se convirtió en la cantautora latinoamericana con más discos vendidos en la historia, y el mechudo del “Pibe” hoy es el único colombiano en ingresar al Salón de la Fama del Fútbol.

Lea también  Lo que Gabriel García Márquez diría en su discurso del 7 de agosto

La lista es larga, pero para tirarnos por derecho, le diremos sin mucho riesgo a equivocarnos que los dos futbolistas colombianos más sobresalientes en la reciente Copa América, fueron dos COSTEÑOS: Luis Díaz y Wilmar Barrios. El cartagenero solo pesa 72 Kg. y tiene unas canillas que parecen doblárseles ante el adversario, pero resisten su faena porque están hechas de fibras de “sancocho de pescao”, que le mantiene la sangre caliente y unos pulmones que no respetan pinta para ayudarle a quitar y repartir balones por toda la cancha durante 90 minutos.

El guajiro Luis Díaz, por su parte, es una gacela que con su velocidad va dejando regados en su recorrido a sus posibles depredadores, pero su exquisitez y dominio con el balón son la base de su atrevimiento para meterse por un nutrido bosque de cazadores y salir victorioso al otro lado. Su vista también es de gacela, porque tiene la facultad de ver a larga distancia el arco contrario, de manera que cuando el arquero piensa que va a iniciar uno de sus regates, ya el balón descansa a sus espaldas. A veces esto lo logra con espectaculares cabriolas de acróbata.

Lea también  De influencer’s y otras ‘famas’

Colombia cuenta con 6 regiones naturales y la diversidad en varios aspectos contribuye a que sus habitantes en cada una de ellas tengan características diferentes, sin que unos sean mejores o peores que otros. Es muy válido que cada quien resalte sus valores, pero sin menoscabar a los demás. Por tal motivo, considero oportuno destacar la actuación de dos jóvenes deportistas, no solo por dominar bien un balón, sino también por su entrega, responsabilidad y honradez al exprimir de su camiseta hasta la última gota de sudor por defender el buen nombre de Colombia.

Nuestro país en todas sus regiones tiene gentes laboriosas, honestas, creativas y también flojos, vivos y hasta pícaros, pero las personas de bien, tenemos que defender ahora y siempre es a los primeros, por eso pienso que si yo fuera alcalde o secretario de educación de cualquier pueblo de la Costa, buscaría la inclusión en el pensum de una cátedra para el estudio de la vida y obra de los personajes costeños más sobresalientes, así los niños y jóvenes aprenderían a expresar con orgullo y no con vergüenza: COSTEÑOS TENÍAN QUE SER.

Lea también  Lo que Gabriel García Márquez diría en su discurso del 7 de agosto


Join the Conversation

Join the Conversation