Córdoba y el maíz, una mirada desde la demanda

Por: Boris Zapata Romero


Opinión. Seguro conocen la parábola de los talentos. No voy a asegurar que lo que anotaré sea su mensaje, cada uno entenderá a su manera, pero para mí lo que nos dice el Señor es: ponte pilas mijo, que lo que te doy como dones no es para que lo pregones, sino para que lo uses; así me honras.

El maíz es uno de los tres cereales de mayor producción en el mundo, que en el 2018 fue de 1.107 millones de toneladas, un 2,88% superior a la registrada en 2017. Colombia produjo 1,5 millones de toneladas.

Córdoba, en el concierto nacional tiene una muy importante participación con 35.158 hectáreas de área sembrada de maíz amarillo, y 23.063 hectáreas de área sembrada de maíz blanco, según la Encuesta Nacional Agropecuaria – ENA, valores correspondientes a ambos semestres del 2019.

En cuanto a la producción tradicional, o no tecnificada, se debe acotar que el maíz amarillo produce en promedio 127 mil toneladas en algo más de 70.000 hectáreas, de las cuales Córdoba siembra el 11%, y el cultivo de maíz blanco tradicional participa con 100 mil toneladas, producidas en 66 mil hectáreas, de las cuales Córdoba siembra el 10%.

En cuanto al consumo per cápita anual de maíz en el país, es de 30 kilos, y representa el 9% de suministro diario de su energía en la dieta alimenticia; sin embargo, a pesar de que en Colombia el maíz es el tercer cultivo en importancia después del café y el arroz, gracias a que la producción no cubre la demanda, tanto industrial como para consumo humano, también es el mayor importador del grano de Sudamérica y séptimo del mundo, con más de 5 millones de toneladas de maíz anuales.

La Unidad de Planificación Agropecuaria – UPRA, que es la encargada de direccionar de manera correcta las siembras en Colombia, estima que en el país hay 12 millones de hectáreas en zonas cálidas donde se puede sembrar maíz tecnificado, lo que significa que hay tierra apta para atender la demanda interna.

Se prevé que, en el 2030, la demanda de maíz en el país tendría un incremento de 38%, y según Fenalce, es factible que para esa fecha se tenga que importar más de 6 millones de toneladas de maíz amarillo, pues la demanda estará cerca al 28%, mientras que el incremento de la producción no sería del 5%.

En este punto es importante dar una mirada a la familia y el consumo de los hogares. En el inicio de la pandemia encontramos una variación en términos corrientes del 11,20% y en términos reales del 7,08%. Tal situación tiene unos elementos que estimularon este aumento, como fueron el abastecimiento a causa del COVID-19, el incremento del gasto en las canastas de alimentos y la reducción de la tasa de interés.

En términos generales el panorama del mercado, visto en su conjunto, es que al entrar la economía a un periodo de recesión implica, y aclaro que no en términos absolutos, para el negocio agropecuario una oportunidad, pues la intención de gasto se dirigirá a suplir la canasta de alimentos.

Se puede observar claramente el crecimiento en ese sentido, al comparar marzo de 2019 cuando fue de un 6,1%, frente al 6,6% en marzo del 2020. Eso en el conjunto de los gastos de compra representa más del 27%, como lo señala el gráfico de la firma Radar.

Distintos estudios sociológicos demuestran que, en momentos de incertidumbre, tenemos comportamientos de “rebaño” y tendemos a realizar acopio de aquello que nos hace sentir seguros. Es el síndrome FOMO (fear of missing out, o temor a perderse algo), que sin duda es acrecentado por el mayor uso de redes sociales.

Este confinamiento, o aislamiento inteligente, o cuarentena, como sea de su preferencia, según estudios de mercadotecnia, ya superado el momento de pánico consumista, nos ha hecho realizar compras planificadas y pensadas de alimentos y bienes de realmente necesarios, descubriendo que siendo lo capaces que somos de sobrevivir sin del resto de compras que habitualmente hacíamos.

Regreso al maíz. El maíz es con el trigo y el arroz uno de los cereales más importantes del mundo; suministra elementos nutritivos a los seres humanos y a los animales y es una materia prima básica de la industria de transformación.

Aquí debo recordar como lo dije en un espacio que organizó La Razón para debatir temas del desarrollo económico del departamento de Córdoba, que ya es hora de comenzar a transitar hacia el liderazgo del negocio de la carne, y superar la etapa de criadores de ganado; lo traigo a colación porque precisamente el maíz, entre sus tantos usos, es vital para desarrollar ese negocio.

Queda claro que este cultivo para nosotros es un desafío. Debemos crecer y agregar valor, para una demanda interna no satisfecha y con aspiración exportadora de todas sus aristas de negocio, como la producción y exportación de carne.

Es en ese sentido, solo visto desde la demanda, que como todas las variables del mercado también sucumbe ante lo que pasa al momento y las proyecciones especulativas, que podemos decir que el departamento de Córdoba debe orientarse con sentido estratégico a aprovechar los talentos que se le entregaron, y entre ellos sin duda, uno lleva una mazorca acuñada.



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