Córdoba y el fútbol

Por: Róbinson Nájera Galvis


El Deportivo Cali, en 2021 a fuerza de inteligencia y sudor, labró su 10º estrella en el Campeonato de Fútbol Profesional Colombiano, y los nacidos en esta hermosa región costera, nos sentimos coparticipes del triunfo porque en esta importante gesta deportiva metieron cabeza, pierna y corazón 12 costeños, entre ellos el monteriano Andrés Arroyo y los sahagunenses José Caldera y Jorge Marsiglia, este último no sólo fue titular durante los cuadrangulares finales, sino que también se convirtió en un verdadero cerrojo del cuadro caleño, y de ñapa, propició e hizo goles fundamentales para la victoria final.

La proeza realizada por Arroyo, Caldera y Marsiglia, es desde todo punto de vista una gran faena a la que jamás le sobrarán los aplausos. El hecho de que estos jóvenes, nacidos y criados en un departamento más que todo beisbolero, se hayan vuelto figuras en una ciudad donde de cualquier esquina brota una estrella, es hacer historia, abrir caminos, construir puentes para que otros lo sigan intentando sin esos complejos que muchas veces han hecho que muchos con igual calidad futbolística se fueran quedando en la mitad del camino. Ellos salieron a jugársela toda por sus sueños y lo lograron.

El talento en el futbolista cuenta en un alto porcentaje, pero tampoco se debe descartar el apoyo de las entidades deportivas y el ambiente que rodea al jugador en sus inicios, por ejemplo, en Sahagún vimos con nuestros propios ojos como la Escuela de Fútbol Chispitas, dirigida por el profesor José Luis Franco le ganaba a varias escuelas de Medellín, con integrantes de la misma edad, pero mientras aquellos al salir de las escuelas estaban rodeados de veedores, cazatalentos y demás que los empujaban hacia el profesionalismo, los de acá ya sin el profesor Franco cogían otros rumbos diferentes al fútbol.

Cereté, Planeta Rica, Ciénaga de Oro y Sahagún, por nombrar sólo algunos municipios de Córdoba, pudieron echar a dos manos futbolistas para el profesionalismo, pero faltó en demasía ese otro elemento motivador. Estoy en ese listado, y ahora recuerdo que mi sueño se fue apagando cuando listo para ir a mi segundo Nacional en Pereira con la Selección Córdoba, después de la última práctica, nos llevaron al Palacio de Naín para que el gobernador decidiera el viaje. “No hay plata”, dijo, y allí quedamos tirados. Entonces divagando por la carreara 2ª, con Miguel de la Espriella, Rigoberto Tovar, José Luis franco y Gustavo Almanza, nos encontramos un billete de 50 que nos sirvió para el pasaje de regreso a Sahagún.

Los niños cordobeses en décadas anteriores, veíamos lejana la posibilidad siquiera de tener a un futbolista profesional cerca, porque casi no los teníamos. Ahora la nómina ha crecido en cantidad y calidad con jugadores de alto rendimiento como Miguel Borja, Duván Vergara, Alejandro Bernal, Juan David Pérez, Elvis González, Alfredo Morelos, entre otros, y muchos jugadores que no pudieron realizar sus sueños, están creando escuelas para que otros los cumplan, pero todavía seguimos esperando que las autoridades municipales y departamentales no solo se dediquen a organizarles desfiles cuando regresan triunfantes, sino también a acompañarlos en sus inicios.



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