Construyamos juntos el futuro de la ganadería en Colombia

Por Marcos Daniel Pineda García.


En la Comisión V del Senado de la República, se radicó un proyecto de ley que busca prohibir las exportaciones marítimas de ganado en pie, aduciendo maltrato y sufrimiento extremo de los animales en los barcos que los transportan.

Aunque este proyecto de ley se convirtió en un Florero de Llorente, logró unir a todo el sector ganadero, ¡vaya milagro! Desde las distintas regiones del país, representantes del gremio alzaron sus voces en alerta y pánico, ante la inconveniencia de la iniciativa.

Logramos que la ganadería en Colombia saliera del “cuarto de San Alejo” y se ubicara bajo el lente nacional, llevándola al Congreso de la República, quizás por primera vez, en una audiencia pública que se extendió por casi cinco horas, para escuchar y debatir, no solo sobre el proyecto en mención, sino también sobre los retos y el futuro de la ganadería.

Esta importante coyuntura, puede partir en dos la historia de la ganadería colombiana. Una de las grandes conclusiones de la audiencia, fue que la Ministra de Agricultura, Cecilia López, con brillante intervención en el Senado, sentara su compromiso de realizar una mesa técnica ganadera, con representantes de todos los eslabones de la cadena cárnica, para trabajar juntos por la ganadería.

En Colombia, el sector ganadero participa con un 1,4% en el PIB nacional y representa el sustento diario de más de un millón de personas. Contrario a lo que muchos piensan, el 80% del sector está conformado por pequeños productores que tienen menos de 50 animales, el 18,7% son medianos ganaderos que tienen menos de 500 animales y solo el 1,3%, son dueños de más de 500 animales.

Los ganaderos, como los agricultores y campesinos, son los mayores testigos de la historia reciente de nuestro país, han sufrido y han sido víctimas de la violencia, la extorsión, los secuestros y hasta la barbarie de la guerra, que ha cobrado miles de vidas y ha ocasionado pérdidas irreparables.

Sumado a esto, han padecido las inclemencias del clima y el tránsito por pésimas vías rurales, y como si fuera poco, durante muchos años se vieron condenados a sobrevivir con precios locales poco rentables, con demanda y oferta interna, toda vez que las fronteras estaban cerradas por la fiebre Aftosa.

Recuerdo que en el año 1989, se lanzó el programa nacional de vacunación con el eslogan “Si queremos exportar, tenemos que vacunar”, sensibilizando al país sobre la necesidad de vacunar para lograr conquistar mercados internacionales y de esta manera, volver el negocio más rentable y competitivo, con precios justos.

Después de muchos años de tesón y constancia, el sector logró conquistar más de 20 mercados a los que hoy se exporta ganado en pie y en canal, y eso ha permitido que la rentabilidad de la industria ganadera haya venido ascendiendo, logrando acercarse a precios Internacionales. Ahora que el negocio muestra signos positivos y alentadores, no puede frenarse la exportación, porque sería retroceder más de tres décadas en las que el trabajo ha ido cuesta arriba.

Si bien es cierto que debemos defender las exportaciones y seguir siendo competitivos, también es cierto que los ganaderos debemos ser conscientes que es necesario estar a la vanguardia de las nuevas tendencias y lo que el mundo hoy nos pide: avanzar hacia una ganadería sostenible, con buenas prácticas ambientales y haciendo uso adecuado de la tierra, y así mismo e incluso sintonizado con lo que el proyecto de ley convoca, proteger la salud y el bienestar animal, una premisa que reviste una gran importancia, no solo para las exportaciones sino también para todas las acciones que implican manejo animal.

La ganadería está en un punto de inflexión en el que debemos aprovechar las ventajas competitivas que nos ofrece la alta demanda internacional, así como el potencial que tiene Colombia de conquistar mercados en otros países para poder convertirnos en una potencia mundial de carne, dándole así un gran impulso a este importante y tradicional sector de la economía en nuestro país.



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