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¿Cómo va Córdoba, en salud?

Por: William Mercado Echenique


Opinión. Son varias las situaciones que quedaron al descubierto durante la visita del Superintendente Nacional de Salud, al Departamento de Córdoba.

Todo parece indicar que el ritmo al que se mueven las administraciones departamental y municipal, es diferente; por un lado se observa el acelerado desarrollo en áreas como infraestructura, medio ambiente, turismo y sostenibilidad, que como ciudad capital ha sido motivo de orgullo para los cordobeses. En términos generales como municipio existen evidencias sólidas de evolución y desarrollo.

Por otra parte, se ve un sector salud,  como departamento, en donde la dinámica poco o nada ha variado, dejando como resultado las mismas condiciones de atención, las mismas quejas de los usuarios, y la misma insatisfacción general entre quienes deben acudir para el uso de servicios de salud a cargo del departamento, ya sea en la red pública o privada.

Córdoba cuenta con una red pública conformada por treinta y un (31), Empresas Sociales del Estado. Cinco (5) de orden departamental y 26 de orden municipal, de acuerdo con el registro especial de prestadores de servicios de salud. De estas, según la Resolución 2249 de 2018, el Ministerio de Salud y Protección Social, efectuó la categorización de riesgo de las Empresas Sociales del Estado de nivel territorial para la vigencia 2018, se encuentra que siete (7), están en riesgo alto, cuatro (4) en riesgo medio, y diez sin riesgo.

Adicionalmente a esto, tenemos que de las 20 EPS entre régimen subsidiado y contributivo que operan en el territorio, diez (10), tienen medida de vigilancia especial, señalando la Superintendencia Nacional de Salud que “El departamento se encuentra en riesgo alto en materia de salud por fallas en el pago de deudas por servicios no POS, incumplimiento en el envío de informes consolidados del régimen subsidiado, inoportunidad en la contratación de los servicios de salud de baja, media y alta complejidad, entre otros aspectos”.

Esta radiografía nos lleva a inferir que pese a los cambios que el sistema de salud ha sufrido durante los últimos años, como departamento, los cordobeses no hemos hecho bien la tarea.

Sigue siendo más fácil pensar en las instituciones prestadoras de servicios de salud públicas, como fortines políticos del mandatario de turno, de las que se puede sacar provecho mientras dure el cuarto de hora, olvidándose de que en muchos lugares la comunidad solo cuenta con estas, para recibir la atención que necesiten, la mayoría de las veces en condiciones poco dignas. Audaz, valiente y osada resulta la propuesta del Alcalde, acerca de que le sea entregado el Hospital San Jerónimo, para que su operación se haga desde lo municipal.

No recuerdo en la historia cercana, ninguna iniciativa parecida en el país, pero sin duda es una válida solución al eterno problema de sostenibilidad financiera y eficiencia del hospital departamental.

Los hechos pasados nos han estigmatizado como región, nos han vuelto vulnerables y susceptibles a la crítica y al juzgamiento de quienes desde un escritorio en Bogotá, determinan quien es bueno o malo, y definen a quién le corresponde el turno de ser expuesto mediáticamente, ignorando la honra y el buen nombre de las personas que pudieran verse involucradas en situaciones tan indeseables.

Ante este nuevo escenario, no podemos mantenernos al margen y seguir comportándonos como si nada hubiera sucedido, es nuestro deber ajustarnos y realizar todos los esfuerzos que se requieran para que así como hemos logrado salir avante como municipio próspero, hasta el punto de recibir reconocimientos internacionales en áreas importantes, también logremos que el ímpetu sinuano que nos caracteriza, se manifieste en la responsabilidad con la que se manejan las finanzas y la calidad de la atención en salud de las IPS públicas.

Devolverle la vida a hospitales como el San Diego de Cereté y el San Jerónimo de Montería, ambos de orden departamental, corresponde a dar vida a miles de cordobeses que diariamente asisten a ellos para ser atendidos por ser la única opción; que bueno sería que todos pudiéramos decidir ir, por ser la mejor.

Analizar las propuestas existentes y explorar todas las alternativas posibles, ojalá por un grupo en el que confluyan los diversos actores del sistema en la región, para buscar la figura más viable, a la luz de los lineamientos del Ministerio de Salud y Protección Social y bajo la supervisión estricta de la Superintendencia Nacional de Salud, debería ser el compromiso prioritario del departamento en cuanto al sector salud, en el momento actual.

Encontrar las soluciones, con voluntad política real, pero sobre todo con la certeza de que esto impactaría de manera positiva en los miles de ciudadanos que se ven afectados por la indiferencia administrativa que se ha perpetuado a lo largo de esta historia, es la calificación final que debe importarnos, y así no seguir reprobando las evaluaciones que se hacen sobre esta materia.



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