Cómo tratar con gente difícil

Por: Marta Sáenz Correa


Opinión. Todos conocemos personas que nos resultan difíciles de una u otra manera y es inevitable tratar con ellos en algún momento. Una persona difícil puede ser beligerante, egoísta, irreverente, torpe, o simplemente grosera y usualmente, sabe exactamente cómo fastidiarnos, frustrarnos, herir nuestros sentimientos y crear problemas. Tratar con gente difícil se convierte en un ejercicio de paciencia, amor, gracia, y bondad. 

Hay personas difíciles que tienen un problema para cada solución, una contradicción para cada evidencia y una tormenta para cada instante de calma; son petulantes y ladrones de paz interna, personalidades complejas que adoran las discusiones, que agotan, debilitan y que hemos de aprender a manejar para preservar nuestra integridad mental y emocional. Al tratar con estas personas, debemos protegernos contra el orgullo y abordar la situación con mansedumbre. Cualquier relación implica al menos dos personas, por tanto, con que una de ellas pertenezca al grupo de personas difíciles ya es suficiente para generar problemas.

Las personas tóxicas crean conflicto, estrés y desafían tu tranquilidad. Aprender cómo tratar con gente difícil se convierte en una tarea fundamental para tu vida cuando entiendes los efectos negativos del estrés en tu cerebro, en tu salud y en tu rendimiento en general. Lo complejo con estas personas, es que muchas de ellas lo hacen de manera inconsciente. Es decir, afectan su entorno y a las personas a su lado, sin medir el impacto de sus palabras.

La clave para lidiar con personas difíciles es identificar sobre qué tienes el control, modificar aquello que te altera y dejar ir lo que no puedes influir y te está afectando. Establece límites de manera racional, consciente y con anticipación, y si debes rodearte de una persona conflictiva, sabrás qué hacer cuando estés a su lado para mantener el control. Si son personas que con frecuencia están enojados, estresados, gritan, etc., el problema es de ellos, no tuyo; y, si no puedes encontrar la manera de que estos dejen de quejarse, o miren las circunstancias difíciles como una oportunidad de crecimiento o lección de vida, más bien toma distancia y no te involucres emocionalmente con sus problemas o emociones.

Finalmente, te recomiendo escuchar. La mayoría de la gente quiere, necesita y desea ser escuchada y cuando se quejan, gritan, demandan o critican, en un intento de ser escuchados. Encontrarás que luego de unos pocos minutos de una expresión desagradable, si la gente siente que la estás escuchando, atempera el tono y hablan placenteramente; se sentirán seguros y no proyectarán su agresión hacia ti.

Para destacar:

Hay personas que crean sus propias tempestades y después se ponen tristes cuando llueve. Anónimo

 



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