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Como nos traicionamos

Por: Marcos Velásquez


COTIDIANIDADES

Se nos pide que pensemos como si estuviéramos en un país de las maravillas. Un país que no haya sido golpeado por los flagelos de la guerrilla, la guerra fratricida que devino gracias a sus actos con un enemigo llamado paramilitarismo, un mal que conjugó la mano invisible del estado, las costumbres de la camorra y la desmedida ambición humana de la riqueza.

Un país que no haya conocido las mieles económicas de los cultivos ilícitos, los que a pesar de todos sus males, siempre dejan más que los cultivos lícitos, los que tienen que pagar muchos aranceles, luchar contra un mercado que pelea con los precios locales, con las contempladas importaciones y con la falta de subsidios al agro y el poco apoyo para el mantenimiento de las vías terciarias, para sacar los productos a las cabeceras municipales.

Que se crea en los políticos como próceres, como esas personas de alta calidad o dignidad, los intachables que nunca han pensado en el bien propio sino en el de su comunidad. Los que nunca han utilizado a sus electores para mejorar sus arcas, los que nunca han traicionado a sus amigos de campaña después de ser elegidos. Los que nunca han dado un mal ejemplo en lo que a comportamiento político se refiere.

Se nos pide que creamos en las buenas intenciones de quienes quieren representar los intereses de todos nosotros, que reconozcamos los sacrificios que ellos han hecho por pensar en sus conciudadanos y no en sus voluntades más intimas de poder, venganza, riqueza, reconocimiento o imposición.

Que seamos libres de elegir, pero actuando como borregos, diciendo sí a todo lo que el pastor del rebaño diga y por ende, no refutándole su buen juicio, el que tenemos que creer que está exento de toda pasión.

Se nos pide que olvidemos todo lo que ha pasado. Que olvidemos, que olvidemos, que olvidemos y miremos hacia adelante, que lo que pasó, pasó. Que permitamos que todo lo que ha sido parte de nuestra historia, todo lo malo, se lo lleve el río. Que nos permitamos creer en las buenas intenciones de los otros y si no, que no nos quejemos, porque si no vamos a dar soluciones, no tenemos derecho a entrar en un planteamiento de duda metódica, dado que necesitamos cambiar, asumiendo que lo que pasó, pasó, y ahora sí viene lo bueno.

Se nos pide que confiemos, cuando siempre las víctimas terminan siendo desconocidas, revictimizadas o incomprendidas. Cuando quienes están, por ejemplo, en un servicio de salud trabajando, terminan comportándose como un enlatador de sardinas, dando gracias de que él no es el que requiere el servicio, porque él mismo es consciente del trato que reciben los usuarios, pero él no puede hacer nada porque pierde el puesto que sostiene a su familia.

Se nos pide que seamos solidarios, que seamos buenos, que no nos angustiemos porque el salario no alcanza, que demos gracias a que por lo menos hay un salario. Que creamos en nosotros, cuando lo que vemos es que las cosas no marchan, que son inciertas, que el gobierno ejemplifica todo lo que no se ha de hacer.

Se nos piden soluciones, que nos comprometamos, que creamos, cuando lo que vemos es como nos traicionamos.

Twitter: @MARCOS_V_M



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